jueves, 8 de febrero de 2024

POR UNA AGRICULTURA Y GANADERÍA SOSTENIBLES

La agricultura y la ganadería europeas se han lanzado a las carreteras y las ciudades, también en la Región de Murcia, para protestar por su situación y por las políticas de la Unión Europea (UE) aplicadas a este sector. Básicamente, estas manifestaciones van encaminadas a protestar por la excesiva burocracia, el bajo precio que los mercados establecen para sus productos, que ponen en riesgo la supervivencia de sus explotaciones y la existencia de una competencia desleal por parte de terceros países, especialmente de Marruecos, al no trabajar en igualdad de condiciones laborales y por el uso de productos fitosanitarios no autorizados en la UE. Otras reivindicaciones de los sectores agrícola y ganadero son el fin de la especulación en la compra de tierra por parte de fondos de inversión, el alto precio de los combustibles o la protesta por la instalación de energías renovables en terrenos agrarios. La situación del campo se ha agravado por la sequía que, a su vez, está siendo agudizada por el cambio climático.

Pero junto a estas justas peticiones, la ultraderecha, apoyados por un porcentaje de agricultores, van en contra de la Agenda 2030 y del Pacto Verde Europeo. La Agenda 2030 es un plan de acción definido por la ONU, en la que se proponen 17 Objetivos para el Desarrollo Sostenible. Concretamente, los objetivos relacionados con la agricultura y la ganadería persiguen asegurar la sostenibilidad de los sistemas productivos, permitir el acceso a tierras a pequeños productores, mantener la diversidad genética y asegurar el buen funcionamiento de los mercados de productos básicos alimentarios. Por su parte, el Pacto Verde Europeo pretende asegurar una transición ecológica rentable y socialmente justa para conseguir, al menos, un 55% de reducción de las emisiones netas de aquí a 2030 y la neutralidad climática en 2050.

Sin embargo, la ultraderecha habla de “fanatismo climático” y de “restricciones medioambientales” por parte de la UE, pretendiendo que no haya ningún tipo de trabas para llevar a cabo las actividades agrícolas y ganaderas, aunque ello suponga el deterioro de los espacios naturales y la contaminación de las aguas y el aire. Cuando se habla de la actividad agrícola, se olvida a menudo que en nuestro país hay 4,5 millones de hectáreas de regadío, el 30% de los cuales son ilegales, y que esta modalidad consume el 85% del agua del estado español. Esta superficie ingente de regadíos agota los acuíferos, y destruye espacios naturales como Doñana, las Tablas de Daimiel o el Mar Menor. Además, la agroindustria, pues de eso se trata en la mayoría de los casos, tiende a cultivar especies de gran rendimiento económico, pero que desplazan a variedades autóctonas, con consecuencias indeseables como la contaminación de los suelos y los acuíferos por el uso masivo de pesticidas y fertilizantes sintéticos.

En cuanto a la Política Agraria Común (PAC) de la UE, que prevé destinar más de 7.200 millones de euros en ayudas a los agricultores y ganaderos españoles de aquí a 2027, éstos consideran que las nuevas condiciones para su cobro perjudican a sus explotaciones, sobre todo por requisitos como la instauración de los “eco-esquemas”, un sistema de incentivos para que las explotaciones agrícolas realicen prácticas medioambientales alineadas con los objetivos de la UE (llegando a ser tachado de “absurdo medioambientalismo”, según la patronal conservadora Asaja), o la condicionalidad social de las ayudas, de forma voluntaria en 2023 y obligatoria en 2025, que estarán vinculadas al respeto a los derechos laborales.

Frente al modelo productivo intensivo e insostenible que domina en Europa en general y en España en particular, con una agroindustria contaminante, se impone la aplicación de formas de cultivo y cría de ganado respetuosos con el medio ambiente, que no destruyan los espacios naturales ni esquilmen los recursos como el agua y la tierra, al tiempo que se consiga un sector primario que pueda vivir con dignidad para revitalizar el mundo rural. Sólo así se asegurará el futuro de estos sectores tan vitales para nuestra supervivencia.

Artículo publicado en eldiario.es:

https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/agricultura-ganaderia-sostenibles_132_10905373.html

viernes, 26 de enero de 2024

AL "BUEN TIEMPO", MALA CARA

Esta semana, una vez más, y tras unos días de frío intenso en el centro de la península, volvemos a experimentar temperaturas inusuales para este mes de enero, siendo de nuevo la Región de Murcia el lugar donde se alcanza el récord, con 27ºC, diez grados por encima de la media para este mes en nuestra región. Estas anomalías son, evidentemente, una consecuencia del cambio climático, aunque los grandes medios de comunicación de masas no suelen hacer referencia a esto, limitándose a hablar principalmente de la influencia de estas temperaturas en la buena marcha del turismo, haciendo hincapié en la posibilidad de desestacionalizar la oferta turística de sol y playa fuera de la temporada estival como uno de los principales objetivos de las administraciones, como se está viendo en FITUR estos días.

Pero no llueve a gusto de todos, aunque la lluvia brille por su ausencia. Las estaciones de esquí están empezando a sufrir la falta de nieve, lo que supone el cierre de algunas de ellas o la apertura de unos pocos kilómetros de pistas esquiables. La gran mayoría de esas estaciones se ven obligadas a usar cañones de nieve, artefactos no exentos de producir impactos ambientales como el uso excesivo de agua y de energía para desviar los arroyos a los depósitos y conseguir rebajar la temperatura para la fabricación de nieve. Además, la nieve artificial aumenta la entrada de agua e iones a las pistas de esquí, lo que puede tener un efecto fertilizante y, por lo tanto, cambiar la composición de las especies de plantas de la zona.

Las altas temperaturas pueden convertirse, además, en un inconveniente para el turismo estival. Las sucesivas olas de calor que nuestro país sufre en verano pueden desincentivar la llegada turistas, según un informe de Caixabank Research. Según este estudio, el incremento de la temperatura de cuatro grados reduciría la demanda turística anual en un 3,1%. Y la llegada de turistas caería hasta un 15% en los meses de julio y agosto. El impacto sería muy superior en regiones como Islas Baleares o la Región de Murcia. Las consecuencias del cambio climático van más allá de inundaciones, incendios y olas de calor que afectan al medio ambiente y a la agricultura. El turismo, que supone en España el 12% del PIB, puede verse seriamente afectado por el calentamiento global, como ya se está comprobando

Otro sector afectado por la emergencia climática es la agricultura, por la falta de lluvias, que ha supuesto la pérdida del 13,6% de las cosechas, afectando sobre todo al secano y muy especialmente a la aceituna, con un descenso del 55% en la producción en la campaña anterior, y a los cereales, con el 45,6%. Todos sufrimos las consecuencias de esta disminución en la producción agrícola, con la subida bestial del precio del aceite de oliva y otros productos. A pesar de la sequía, el presidente López Miras y su consejera de Agua, Agricultura, Ganadería y Pesca, Sara Rubira, siguen con su particular guerra del agua, repitiendo aquello de querer “llevar agua de donde sobra a donde falta”, sin querer percatarse de que en breve no va a sobrar agua de ningún sitio y que la fuente del trasvase Tajo-Segura, los embalses de Entrepeñas y Buendía, están actualmente al 38 y 23% de su capacidad, respectivamente. Y su pretensión de resucitar el Plan Hidrológico Nacional choca con las opiniones de los expertos, que ven inviable un futuro trasvase del Ebro, por la escasez estructural, sequía y restricción de los principales sistemas de riego de la Cuenca del Ebro.

Lo que para mucha gente, y determinados representantes políticos, la situación de altas temperaturas de este mes de enero no es sino “buen tiempo” y una oportunidad de hacer negocios, es en realidad la plasmación de la emergencia climática frente a la cual sólo podemos poner mala cara y empezar a buscar soluciones a corto plazo.

Artículo publicado hoy en eldiario.es:

https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/buen-tiempo-mala-cara_132_10867588.html

viernes, 15 de diciembre de 2023

DECRECIMIENTO


En las últimas horas de la COP28 de Dubai, en la que no parece que los cerca de 200 países que acuden a esta cumbre vayan a presentar un documento que comprometa a la comunidad internacional a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a corto plazo, asistiremos previsiblemente a un nuevo fracaso.

Si en la COP21 de Paris de 2015 se firmó el Acuerdo por el que para el año 2030 se alcanzarían las cero emisiones, al tiempo que se limitaría el aumento de la temperatura media del planeta para no sobrepasar los 2ºC por encima de la temperatura de la era pre-industrial, a sólo 6 años de esa fecha se han rebajado sensiblemente los objetivos marcados entonces. Ahora se mira al horizonte del año 2050 para conseguir la neutralidad en las emisiones, con la etapa intermedia de 2030 con la reducción en un 43% de esas emisiones.

Sin embargo, los datos contradicen una y otra vez lo que las sucesivas cumbres del clima marcan como meta. Así, el año 2023 será el año más cálido desde que se tienen registros, y se prevé que en 2024 superemos la fatídica cifra de 1,5ºC por encima de la temperatura de era pre-industrial, lo que podría suponer el punto de no retorno del cambio climático. Además, este año marcará un récord en las emisiones de gases, alcanzándose las 40.900 millones de toneladas, según datos del nuevo informe anual publicado por Global Carbon Project, en el marco de la COP28. Esto demuestra la gran hipocresía de los principales países industrializados que, cumbre tras cumbre, prometen mucho y hacen poco para solucionar este gran problema.

Pero desde las instituciones españolas, a través de las declaraciones de la ministra Teresa Ribera, se está empezando a escuchar la palabra mágica que se han negado a pronunciar durante décadas y que sólo unos cuantos visionarios se atrevían a hacerlo: Decrecimiento. Preguntada en la COP28 sobre este asunto, la ministra de Transición Ecológica aseveró que “para que crezca el bienestar no es necesario medir el crecimiento sobre la base de un mayor consumo de materias primas”. Es decir, que medir la riqueza de un país basándonos en el aumento del PIB no es garantía de bienestar, ni social ni ambiental.

El concepto de decrecimiento fue popularizado a principios de este siglo por el economista francés Serge Latouche (1940) quien, en una serie de obras, desde Faut-il refuser le développement? (1986) (¿Hay que rechazar el desarrollo?) hasta libros más específicos como La apuesta por el decrecimiento: ¿cómo salir del imaginario dominante? (2009) o Pequeño tratado de decrecimiento sereno (2009) nos plantea las claves para cambiar el paradigma imperante en la economía occidental, el de que solamente con el crecimiento económico ilimitado se pueden mejorar las condiciones de vida de la ciudadanía. Latouche se basó en otros economistas anteriores, como el rumano Nicholas Georgescu-Roegen, o en pensadores como el austriaco Ivan Illich, además del Informe del Club de Roma Los límites del crecimiento (1972), que ya cuestionaban este aspecto.

En el concepto de decrecimiento se incluyen medidas que ya están sobre la mesa en los programas políticos, como la reducción del tiempo del trabajo, la apuesta por las energías renovables, la movilidad sostenible, el cambio en el modelo productivo, la relocalización de la economía, es decir, que la producción vuelva a los países de origen y no a terceros países donde los costes laborales para las empresas son menores, pero que implican costes ambientales por el transporte y, a menudo, abusos en las condiciones de trabajo. También la producción llamada de 'kilómetro cero', o sea, que minimiza la distancia entre productores y consumidores, fomentando la agricultura ecológica, es otra medida que se podría calificar como decrecentista y que cada vez más los gobiernos, sobre todo los de signo progresista, incluyen en sus programas.

¿Qué implicaría en la Región de Murcia la aplicación de los principios decrecentistas? En primer lugar, la transformación del modelo agrícola y ganadero desde el actual, demandante de productos fitosanitarios contaminantes y de cantidades ingentes de agua, y productor de residuos con consecuencias indeseadas como la destrucción del Mar Menor, hacia un modelo sostenible y ecológico. En segundo lugar, la descarbonización de la industria, con energías verdes como fuente. También la aplicación de un Plan de Movilidad Regional que reduzca la necesidad de usar el transporte privado con una red eficiente de transporte público para disminuir la contaminación o la transformación del modelo turístico hacia uno que sea responsable y sostenible son otros ejemplos de implementación de este tipo de medidas.

Lo que hace unos años era una palabra tabú, por el error de interpretación interesada de determinados sectores sociales, se está convirtiendo en la única forma de abordar el futuro inmediato, con la espada de Damocles de la emergencia climática en el horizonte. Que la clase política en el poder la empiece a usar sin tapujos es una buena noticia.

Articulo publicado en eldiario.es:

https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/decrecimiento_132_10759764.html