miércoles, 31 de mayo de 2023

LA DERIVA CONSERVADORA DE LA SOCIEDAD


Foto: EFE/EPA/JIM LO SCALZO

Ya lo decía Trump: “Podría disparar a gente en la Quinta Avenida y no perdería votos”. Pues eso ha pasado en el país en general y, en la Región de Murcia, en particular. A pesar de las huelgas de sanitarios en Madrid, de las listas de espera, del menosprecio a la educación pública, de la degradación del Mar Menor, de la condena a Pedro Antonio Sánchez por corrupción, del juicio a Valcárcel por el caso de la desaladora de Escombreras, de la amenaza a Doñana, la derecha y la ultraderecha han aumentado en votos en prácticamente todos los territorios. La clave puede estar en que la estrategia de las derechas de olvidarse de los problemas más cercanos a la ciudadanía y centrarse en ETA, Bildu, el “sanchismo” o la Ley del “Sí es sí”, aunque votes en Soria o en Murcia, les ha funcionado. En toda España, y la Región de Murcia no es una excepción, el auge de la ultraderecha es un hecho, siguiendo la estela de lo que ocurre en el resto de Europa. El negacionismo climático, la negación del hecho de la violencia machista, el rechazo a la inmigración (aunque sea un fenómeno necesario para mantener las pensiones públicas) ha calado en cierto sector del electorado, aunque la ultraderecha no haya propuesto nada en positivo, limitándose a proclamar que revertirán todo lo aprobado por los gobiernos de izquierda, aunque hayan sido medidas que favorezcan a la mayoría. Ciudadanos desaparece del panorama político, a fuerza de querer parecerse a los partidos de la derecha y ultraderecha, prefiriendo sus antiguos votantes a los originales frente a la copia.

El socialismo sigue sin levantar cabeza en la Región de Murcia, al tiempo que ha bajado considerablemente en el resto del país. Por el contrario, continúa su caída, tras cerca de 30 años sin gobernar, salvo el espejismo de 2 años en el ayuntamiento de Murcia. Sucesivos lideres regionales sin carisma, propuestas vagas, intentando nadar y guardar la ropa, como con el tema del trasvase y la agricultura intensiva y contaminante, condenan al PSOE regional a otros 4 años, hasta 2027, en la oposición. En cuanto a los partidos a la izquierda del PSOE, se ha verificado que la división ha lastrado, hasta cierto punto, el resultado. Desde que en 2015 se iniciara el cisma en la izquierda no se consiguen resultados realmente positivos, y la debacle es palmaria en esta cita electoral. Resentimientos personales, una excesiva confianza en las fuerzas de la izquierda más clásica, y, por qué no decirlo, algo de soberbia, han expulsado a Podemos de los principales ayuntamientos de la región, manteniendo sus dos diputados regionales, muy por debajo de sus expectativas. En relación a otras fuerzas políticas, está por llegar la alternativa verde en la Región, tal y como ocurre en los principales países europeos, a pesar de problemas ambientales como la contaminación atmosférica, la contaminación de suelos, el tema del Mar Menor, y la necesidad imperiosa de llevar a cabo una transición ecológica de la economía para hacer frente a la emergencia climática por la que atravesamos.

La decisión de Pedro Sánchez de adelantar las elecciones generales al 23 de julio, para evitar la debacle del Partido Socialista, tal y como ha ocurrido en países de nuestro entorno, como Francia o Italia, obliga a intentar de forma urgente lo que hasta ahora no se había conseguido, la unidad de la izquierda, a imagen de la coalición NUPES en Francia, opción que aún no se ha ensayado, en torno a la plataforma Sumar de Yolanda Díaz, siempre y cuando algunas de las fuerzas políticas de izquierda se convenzan de que la división, al menos en esta cita electoral, y también en nuestra Región, no ha conseguido su objetivo, que es transformar la sociedad hacia un modelo más sostenible, justo y con futuro para las siguientes generaciones.

Artículo publicado hoy en eldiario.es:

https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/deriva-conservadora-sociedad_132_10251757.html?fbclid=IwAR2FP36A1e9BF7HerG8e9JOKB_IuBWYQJMt2RyV-MoEjiIDa-0WtLdQQK3I

martes, 9 de mayo de 2023

32 HORAS LABORALES DE 4 DÍAS, UNA REALIDAD POSIBLE


Foto EFE

Un nuevo avance social se perfila en el horizonte, la semana laboral de 32 horas distribuidas en 4 días, sin que afecte a los salarios. Esta innovación espanta a las grandes empresas, a las organizaciones patronales y a los partidos de la derecha, pero ya estamos acostumbrados a que todos los avances en materia laboral provoquen el rechazo en esos sectores de la sociedad. Esto ya ocurrió en 1919, cuando lo habitual eran las jornadas de 12 a 14 horas diarias, sin días de descanso, lo que se traducía en semanas de 100 horas laborables. Una huelga de 44 días llevada a cabo por los trabajadores del sector eléctrico catalán forzó al gobierno de entonces, encabezado por Antonio Maura, a aprobar la jornada de 8 horas, con dos días de descanso. 104 años después, seguimos con el mismo régimen laboral, al menos en teoría, porque no son raras en nuestro país las jornadas de 10 y 12 horas, sobre todo en sectores económicos como la hostelería.

La propuesta de reducir el tiempo de trabajo constituye una mejora considerable en las condiciones laborales y colma el deseo de la sociedad desde hace décadas, que el trabajo no ocupe la mayor parte del día o, dicho de otro modo, que pasemos de vivir para trabajar a trabajar para vivir, dedicando un tiempo diario al desarrollo de otras capacidades personales (leer, acudir a museos, hacer deporte, aprender música o baile, etc.), a los cuidados y la crianza o incluso a lo que Paul Lafargue llamaba en 1883 el “derecho a la pereza”.

Ya se están llevando a cabo experiencias piloto sobre la disminución de las horas trabajadas sin reducción salarial, como en el Ayuntamiento de Valencia, en el ámbito público, y en algunas empresas privadas, sobre todo en el sector tecnológico, aunque también en otros sectores como la hostelería o el marketing, no sólo en España, sino en otros países como Portugal o Gran Bretaña. En todos los casos, el resultado ha sido positivo, porque se ha verificado un aumento de la productividad y un incremento de los ingresos de hasta un 30%. El viejo concepto de que cuanto más tiempo esté la persona empleada anclada delante del ordenador o en su puesto de trabajo, más rendirá está pasando a la historia. Está comprobado que disminuyendo el tiempo trabajado se reduce el estrés, se reducen considerablemente las bajas por enfermedad así como el número de empleados que abandonan la empresa, aumentando la motivación y siendo, además, un polo de atracción del talento aquellas empresas que adoptan este régimen laboral.

Con la semana de 32 horas se tiende a aprovechar más el tiempo, sin pérdidas por agotamiento físico o psíquico. Además, permite una mayor conciliación, dedicando un tiempo más prolongado a labores domésticas compartidas y a la crianza de los hijos e hijas, en un tiempo donde el envejecimiento de la población es evidente. Además, se reducen los gastos energéticos de las empresas. A esto se le suma que si una empresa aumenta su productividad, podrá contratar a más gente cualificada, lo que contribuiría a la disminución de la tasa de desempleo.

El Gobierno ha iniciado un programa de ayudas a las pymes de hasta 200.000 € por empresa para animarlas a adoptar la semana de 32 horas, con el requisito de que esta reducción afecte al menos al 25% de la plantilla, sólo a personas trabajadoras con contrato indefinido a tiempo completo en el momento de inicio del proyecto, y que se mantenga este régimen laboral durante dos años. Tarde o temprano, y a la vista de las ventajas que la semana de 32 horas han supuesto tanto a las empresas como a los trabajadores y trabajadoras que lo han puesto en práctica, esto será una realidad, y las reticencias de los agoreros que siempre se resisten a los cambios desaparecerán, porque la sociedad debe avanzar en este siglo XXI en la búsqueda de la mejora de las condiciones laborales sin merma en los resultados empresariales.

En la Región de Murcia no son pocas las voces que reclaman una semana laboral de 32 horas en 4 días -desde algún partido político, de cara a las elecciones autonómicas del 28M, hasta los sindicatos- sobre todo desde la pandemia, donde se ha demostrado que no es necesaria la presencia prolongada de los trabajadores y trabajadoras en la sede de la empresa, sino que el trabajo sea de calidad, lo que se garantizaría con un horario más racional aportado por este nuevo régimen laboral.

Artículo publicado hoy en eldiario.es:

https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/32-horas-laborales-cuatro-dias-realidad-posible_132_10186199.html

viernes, 28 de abril de 2023

UNA VISIÓN MIOPE


Fotografía de archivo de una mujer durante una manifestación en la que
muestra dos tubos de ensayo con agua del mar Menor analizada en
fosfatosy nitratos. EFE/Marcial Guillén

La voracidad de la agroindustria, apoyada por los gobiernos del PP y Vox, está poniendo en peligro dos de las joyas ambientales de nuestro país: el Parque Nacional de Doñana y el Mar Menor. La consecución de beneficios rápidos con la superproducción de frutas y hortalizas debido a la obtención de varias cosechas al año, fuera de los ciclos naturales de las plantas, la mayoría destinada a la exportación, sustentada por mano de obra barata, precaria y, a menudo, migrante, produce efectos colaterales indeseables, tanto sociales como ambientales. La desecación de Doñana y la contaminación del Mar Menor son los más visibles.

Aunque estos dos humedales son los más mediáticos, el Fondo Mundial para la Naturaleza señala otros dos puntos negros en nuestra península: las Tablas de Daimiel (en Castilla La Mancha) y el acuífero de Arenales en Castilla y León. En el primer caso, se calcula que más de 50.000 hectáreas se cultivan con agua extraída ilegalmente, siendo 25.000 las hectáreas regadas de forma ilegal en las inmediaciones del acuífero de Arenales. Pero no son los únicos. La Albufera de Valencia, el delta del Ebro o la Albufera de Mallorca son también espacios amenazados por la presión turística, la agricultura intensiva y el cambio climático.

El pasado 2 de febrero se celebró el Día Mundial de los Humedales. Se estima que el 35% de los humedales del planeta se han perdido desde 1970, siendo la situación dramática en España, donde entre el 60 y el 70% de estos ecosistemas han desaparecido. Por eso es incomprensible a la par que indignante que los gobiernos del PP de la Región de Murcia y de Andalucía, apoyados por Vox, prefieran apoyar a una minoría, el sector agroindustrial, frente al interés general, con la conservación del patrimonio natural de todos.

A pesar de las advertencias de la Comisión Europea, los regantes del entorno de Doñana siguen exigiendo que se legalicen cientos de hectáreas ilegales de regadío, petición que recogen la derecha y la ultraderecha. Con un tono victimista, pasan de contravenir la ley a ser los “perjudicados”, en un giro surrealista de la situación. Otro tanto ocurre en la Región de Murcia, donde tanto el presidente López Miras como Vox pugnan por llevarse los votos de los agricultores, negando la responsabilidad de la actividad agrícola en la degradación del Mar Menor y tirando balones fuera, achacándole exclusivamente al gobierno central la situación de la laguna costera, a pesar de sus 28 años de gobierno en la Región.

A la expansión de los regadíos se suma la sequía, consecuencia directa de la emergencia climática por la que atravesamos, con un 21% menos de precipitaciones de lo esperado en esta época del año y un 27% del territorio español en estado de alerta por la escasez de agua. Pero esto no desalienta a los regantes quienes, ciegos y sordos ante los datos objetivos, siguen demandando agua, a pesar de que los embalses de uso consuntivo (es decir, aquellos cuyo fin es el consumo humano y la agricultura) se encuentran hoy al 42,4%, según los datos del último informe semanal del Boletín Hidrológico, publicado por el Ministerio para la Transición Ecológica.

El último informe del IPCC, publicado el 20 de abril, alerta sobre la posible evolución del cambio climático, con probables aumentos del nivel del mar, escasez de agua y alimentos para la mitad de la población mundial, al tiempo que, una vez más, subraya la urgencia de emprender acciones más ambiciosas para hacer frente a este reto. Pero los gobiernos autonómicos, sobre todo los gobernados por la derecha y ultraderecha (Andalucía, Región de Murcia y Castilla y León) siguen negando la mayor. Esperemos que la sociedad abra los ojos, y dé la espalda a los que, desde una visión miope, sólo defienden los intereses de unos pocos en detrimento de la mayoría.

Artículo publicado en eldiario.es:

https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/vision-miope_132_10144936.html