lunes, 5 de abril de 2021

EL GOBIERNO SE RINDE A LA ULTRADERECHA

Ya se están notando las consecuencias de la rendición del gobierno de López Miras a la ultraderecha en dos de los pilares de lo que define, por un lado, una sociedad avanzada, como son la Educación y la Cultura, y la idiosincrasia de nuestra región, el Mar Menor.

Si nada lo impide, la Consejería de Educación y Cultura caerá en manos de los “díscolos de Vox”, manera eufemística de designar a los tres diputados regionales que fueron expulsados de la formación ultra, como si con esa acción hubieran perdido un ápice de su ideología reaccionaria, racista, machista y xenófoba. La que será consejera del ramo, Mabel Campuzano, quiere imponer el llamado “pin parental” (o neanderthal, tal y como se le conoce en los ámbitos educativos), a pesar de haber sido suspendido cautelarmente por el Tribunal Superior de Justicia de Murcia hace poco más de un año, justo antes de la declaración del estado de alarma por la pandemia, al considerar un perjuicio identificable la posibilidad de la no realización por los alumnos de una actividad obligatoria y evaluable por no autorizarlo sus progenitores. Esta formación política no entiende que la infancia tiene sus propios derechos, entre ellos, el derecho a no heredar los prejuicios de sus padres y madres, y el derecho a recibir una educación integral que intente erradicar cualquier atisbo de comportamientos sexistas, machistas, xenófobos o discriminatorios.

Y no solamente quieren aplicar el veto parental a las actividades complementarias, sino que pretenden ampliar esa prerrogativa parental a los propios contenidos de las asignaturas, pasando por encima de las leyes que establecen los contenidos curriculares. Esto podría llevarnos al extremo de que se veten aspectos curriculares que no coincidan con su ideario, como podrían ser la teoría de la evolución, el origen golpista de la guerra civil española o la explicación de la reproducción sexual, por poner tres ejemplos.

La intención de la nueva consejera de incorporar el “cheque escolar” no es sino el modo soterrado de favorecer aún más a la educación privada y concertada, ya que ese dinero que se daría a las familias no es necesario en la educación pública gratuita y universal. Además, con esta medida se confirma lo que es sabido, que la educación concertada supone un gasto extra para los bolsillos de las familias que optan por ese tipo de enseñanza, por lo que el sector ultra del gobierno regional no tiene reparos en dedicar más dinero público a la financiación de la enseñanza concertada, cantidad que ya alcanza el 19% del presupuesto total destinado a la educación en la Región de Murcia.

La incorporación de la ultraderecha, por primera vez en la historia reciente española, en el gobierno del PP de la Región de Murcia puede traer otra consecuencia negativa, como es la pretensión de Vox de eliminar la Ley del Mar Menor, argumentando que con ella “se quiere acabar con la agricultura”. Es decir, quieren dar vía libre a seguir con el modelo agrícola intensivo y contaminante, causante en gran medida de la degradación de la mayor albufera de agua salada del Mediterráneo occidental, demostrando el poco interés que tienen en restaurar y conservar esta joya ambiental. A esto se suma el anuncio del Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo-Segura de iniciar movilizaciones si se modifican las reglas de explotación del trasvase, aunque en breve se trasvasarán 174 hectómetros cúbicos de agua desde la cabecera del Tajo, a pesar de que los embalses de Entrepeñas y Buendía no superan el 30% de su capacidad, tal y como ha denunciado la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo en un reciente comunicado. Tampoco el colectivo de la industria agropecuaria parece tener intención de cambiar su modelo productivo, que ha demostrado ser muy perjudicial para el Mar Menor. No es casualidad que la zona del Mar Menor y del Campo de Cartagena es donde el partido ultraderechista encuentra su mayor caladero de votos, lo que ha obligado a López Miras a reunirse con los agricultores, ante el avance de Vox en la zona.

Se avecinan tiempos inciertos en los que, con la entrada de la ultraderecha en el gobierno de López Miras, la educación pública está una vez más amenazada y en riesgo de una mayor degradación y en los que se ve cada vez más lejos la recuperación del Mar Menor. La ciudadanía de la Región de Murcia debe reaccionar ante esta situación.

Artículo aparecido hoy en eldiario.es:

https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/gobierno-rinde-ultraderecha_132_7373229.html


domingo, 21 de febrero de 2021

POR UN FONDO DE RECUPERACIÓN SOSTENIBLE

El pasado 21 de julio se aprobó por parte de la UE el llamado Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia “Next Generation EU”, un ambicioso plan de ayudas a los países miembros para hacer frente a la crisis económica surgida por la situación de pandemia, cifrado en la mareante cifra de 750.000 millones de euros, financiados mediante la emisión de deuda comunitaria, de los cuales 140.000 millones irán destinados a nuestro país, unos 60.000 millones en forma de transferencias directas de aquí a 2023, y el resto mediante préstamos. Seríamos el segundo país de la UE, tras Italia, en recibir la mayor cuantía, debido a la mayor incidencia de la pandemia. Hay un dato importante, que el 70% de esos fondos (98.000 millones) deberán ser usados antes del final de 2022.

El Gobierno será el encargado de repartir esos fondos, en colaboración con las comunidades autónomas y las entidades locales. En teoría, esos fondos irán dirigidos a lograr una transición ecológica de la economía que contrarreste los efectos del cambio climático y de la pérdida de biodiversidad, además de conseguir la llamada transición digital, para mejorar la digitalización tanto de la población en general, disminuyendo la brecha digital entre los diferentes sectores de la sociedad, como de las empresas. También se pretende reducir la brecha de género, mejorando el acceso al mercado laboral de las mujeres e igualando los salarios entre hombres y mujeres. Este plan se concreta en 10 políticas palanca que abarcan áreas como el mundo rural, industria, ciencia, educación, cultura, movilidad, energía, turismo, sanidad, deporte, empleo, cuidados y fiscalidad.

En teoría, la cosa pinta bien, siempre y cuando los fines se ajusten a los objetivos marcados por la Unión Europea en cuanto al destino de esos fondos. Y he aquí que se empiezan a vislumbrar algunas cosas que nos indican que lo mismo no van a ir destinados a quienes deberían, y que son los de siempre los que se van a ver beneficiados. Así, se va sabiendo que, del total adjudicado a España, sólo 7.000 millones de euros irán destinados a las pymes, y que el grueso de esos fondos serán para las grandes empresas que cotizan en el Ibex-35, que ya han presentado centenares de proyectos por valor de más de 100.000 millones de euros. Solo entre Endesa, Iberdrola y Naturgy han presentado más de 360 proyectos para captar más de 53.000 millones de euros de los fondos europeos. Iberia, de la mano de Aena y Airbus, está formando un consorcio para absorber otros 11.000 millones. Las grandes constructoras cotizadas españolas han presentado cerca de 2.200 proyectos por valor de más de 100.000 millones.

También se ha sabido que la Comunidad de Madrid pretende absorber el 15% del total de los fondos, más de 22.000 millones de euros, para financiar proyectos sostenibles, sí, pero también para dedicarlos a proyectos como la Ciudad de la Justicia, ese viejo proyecto ruinoso de Esperanza Aguirre, con más de 400 millones, o la ampliación del aeropuerto de Barajas, mientras que la España vaciada reclama que el departamento de Reto Demográfico del Ministerio que dirige Teresa Ribera no sea sólo un eslogan, y que canalice esos fondos para evitar la despoblación de las zonas rurales.

El modelo productivo español está basado en el sector servicios, que aporta casi el el 68% del PIB nacional, frente al 20% procedente de la industria y un escaso 2% de la agricultura y la ganadería. Cuando gran parte de la economía depende del monocultivo del turismo y la hostelería (con la construcción como aliada), nos encontramos con una escasa resiliencia, es decir, con una baja capacidad de recuperación ante situaciones de crisis como la que atravesamos, tal y como estamos comprobando, al carecer de una diversificación económica. Ante esto, lo que se impone es un cambio de rumbo, un aumento en la inversión en otros sectores, sobre todo los relacionados con la I+D+i, las tecnologías ligadas al sector verde (reciclaje, bioconstrucción, energías renovables, movilidad sostenible, silvicultura, etc.), la economía del cuidado, las ciudades inteligentes, la alimentación y nutrición de calidad, antes que reincidir en los sectores de bajo valor añadido y altamente dependiente de los avatares de la globalización.

España tiene la oportunidad de encauzar la recuperación económica del país con un objetivo, realizar una verdadera transición ecológica de la economía o, por el contrario, podría repetir los errores del pasado, manteniendo un sistema a menudo insostenible desde el punto de vista ambiental y que solo beneficia a las grandes empresas. No la desaprovechemos.

Articulo aparecido hoy en eldiario.es:

https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/fondo-recuperacion-sostenible_132_7237260.html


viernes, 8 de enero de 2021

LOS OTROS TITULARES DE 2020


Acabamos de pasar el que posiblemente sea el peor año en décadas. Al ver cualquier informativo televisado, o leer cualquier diario digital, ya sea español o de otro país, la COVID-19 inunda las noticias nacionales e internacionales, desde todos los ángulos posibles, el sanitario, el económico, el social y político. Ya se sabe que los medios de comunicación, cuando encuentran un filón informativo, lo explotan al máximo, hay que rellenar minutos, aunque sea haciendo el recuento exhaustivo de los contagiados y fallecidos al minuto. 

 Pero, ¿recuerdan los titulares de las noticias de hace uno o dos años? ¿Acaso no ha ocurrido nada más en este aciago 2020? Lo que hace unos meses abría la cabecera de los telediarios ha pasado al olvido, aunque sean conflictos que siguen su curso y la atención internacional los haya dejado de lado, casi todos ellos con intervención externa de países como EE.UU., Rusia o Arabia Saudí. La guerra de Siria, por ejemplo. Tras casi 10 años de combates implacables, los sirios siguen sufriendo en sus carnes el conflicto bélico, con 387.000 muertos desde el comienzo de las hostilidades, de los cuales unos 117.000 son civiles y 22.000 son niños, casi 7.000 durante el año pasado. Sin ir más lejos, el pasado sábado 2 de enero un coche bomba estalló en el noreste de Siria, causando 5 muertos. Otro tanto ocurre en Yemen, donde la guerra que enfrenta a dos bandos, los hutíes, leales al ex-presidente Salé, y los seguidores del presidente Al-Hadi, que subió al poder tras un golpe de estado en 2014, se acerca a su sexto año de existencia. Tampoco debemos olvidar otros conflictos armados en Somalia, Afganistán, Sudán del Sur o Irak, con millones de desplazados y víctimas.

Precisamente, el desplazamiento de millones de personas debido a esos y otros conflictos es una “no noticia” que ocurre diariamente, a las que se añaden las migraciones por causas climáticas (aumento del nivel del mar que salan los acuíferos, sequías, inundaciones y tifones). Durante 2019 hubo más de 17 millones de desplazados en el mundo, aunque la situación de pandemia ha hecho descender esas cifras. La solución a esta situación pasa por respetar el Pacto Mundial sobre Migración, suscrito en 2018 por la casi totalidad de los países de la ONU, salvo Estados Unidos, Austria, Hungría, Polonia, Estonia, Bulgaria, República Checa, Israel, Australia y República Dominicana, con 23 medidas concretas como luchar contra la trata y el tráfico de personas, evitar la separación de las familias, usar la detención de migrantes sólo como última opción o reconocer el derecho de los migrantes irregulares a recibir salud y educación en sus países de destino.

Pero no todos los acontecimientos que han ocurrido durante el 2020 son negativos. La pandemia ha reducido drásticamente el acoso a la naturaleza, con la disminución en un 42% de los vuelos comerciales o la reducción de los niveles de contaminación de las ciudades por la menor movilidad de sus habitantes, aunque no a niveles suficientes como para disminuir la concentración de CO2 en la atmósfera. Es lo que los científicos han denominado la “antropausa”, que se ha visto reflejada en algunos episodios que han tenido eco en los medios, como la aparición de ballenas en la bahía de Nueva York, de pumas en el centro de Santiago de Chile, delfines en la bahía de Trieste o chacales en Tel-Aviv. Tal vez el acontecimiento más positivo del año haya sido la derrota de Donald Trump en las elecciones de noviembre, firme defensor de los combustibles fósiles, y el anuncio del nuevo presidente Joe Biden de la vuelta a los Acuerdos de París de la COP21 de 2015, por lo que se abre una ventana de esperanza para que el segundo país emisor de gases de efecto invernadero tras China se incorpore a la lucha contra el cambio climático.

Todos los científicos están de acuerdo en que la inversión en la protección del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático son la mejor vacuna contra las futuras pandemias. La actual epidemia pasará, presumiblemente a mediados de este año, y con ella la crisis económica asociada, pero los demás retos que se nos presentan, los conflictos armados en diversas áreas del planeta, las migraciones, la crisis climática y la pérdida de hábitats y de biodiversidad deben volver a las primeras páginas de los medios y en las agendas internacionales para ser solucionadas a corto y medio plazo.

Articulo publicado hoy en el diario.es:

https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/titulares_132_6733630.html