domingo, 6 de junio de 2021

LO VERDE VENDE

Tras las convulsas elecciones madrileñas, convertidas en plebiscito al gobierno, cuyos resultados favorables al PP les ha hecho alcanzar un estado cercano a la euforia, como si lo que ocurre en la capital y su comunidad autónoma fuera extrapolable al resto del país, se ha iniciado la carrera por apuntarse al carro de lo verde como ideología con más proyección, tal y como está sucediendo en en resto de Europa.

Los partidos verdes europeos han cosechado en los últimos años una serie de éxitos, al comprobar los votantes, sobre todo jóvenes, que los partidos al uso, desde la izquierda, con los postcomunistas y socialdemócratas, hasta la derecha conservadora y civilizada, no aportan soluciones imaginativas a los problemas y retos planteados en el siglo XXI. Se ha verificado este hecho en Francia, donde en las elecciones municipales de junio de 2020, Europe Ecologie Les Verts (EELV) añadieron más alcaldes y alcaldesas verdes a las ciudades ya gobernadas por este partido, como Lyon, Burdeos, Estrasburgo, Poitiers, Besanzón y Tours, además de conservar el control de Grenoble. Otro ejemplo lo tenemos en Alemania, donde incluso Bündnis 90/Die Grünen (los verdes alemanes) tienen la posibilidad de disputar la cancillería a la todopoderosa Angela Merkel, jefa del gobierno durante una década y media.

En España, como suele ser habitual, las cosas son diferentes, ya que ni tenemos una derecha civilizada, pues se acercan bastante a la ultraderecha, debido a la permisividad que siempre ha habido aquí a las proclamas franquistas, ni el partido verde que representa a los Verdes Europeos, Verdes-EQUO, ha conseguido aún imponerse en el imaginario colectivo, a pesar de la situación de emergencia climática y de pérdida de biodiversidad que sufrimos. El partido verde español, Verdes-EQUO, fundado en 2011, eligió desde 2015 unirse a estos nuevos partidos de izquierda en las citas electorales generales, autonómicas y municipales, en un intento de asegurarse la representación institucional desde la que aplicar políticas verdes, con las excepciones de las elecciones andaluzas de 2018 y las vascas de 2020, donde Verdes-EQUO concurrieron en solitario. Así fue con Unidas Podemos en 2015, con el resultado de tres diputados, unión frustrada en 2019 cuando se eligió a un nuevo socio, Más País, con el que se consiguió una diputada en el Congreso y, en las recientes elecciones madrileñas, con dos diputados regionales en la Asamblea de Madrid tras la unión con Más Madrid, resultados bastante magros, en mi opinión.

Los partidos verdes europeos no han conseguido el éxito de la noche a la mañana, sino que es el resultado de años de duro trabajo. Así, Die Grünen fue un partido creado en 1980; en 1983 entraron por primera vez en el Bundestag, en 1998 formaron parte del Gobierno federal como socio menor, en 2011 lograron investir a su primer presidente regional y ahora, 41 años después de su fundación, las encuestas los colocan como segunda fuerza política, apenas a un puñado de puntos por detrás de la CDU/CSU de Merkel. En Gran Bretaña, el Partido Verde de Inglaterra y Gales, fundado en 1990, se ha colocado como tercera fuerza en las elecciones locales, mientras que el partido verde escocés es clave para formar gobierno.

Mirando al espejo de Europa, el nicho electoral verde es muy apetecible para determinados partidos de izquierdas, a pesar de que ni su trayectoria ni su discurso hayan hecho mención hasta ahora a la ecología política, base ideológica de los partidos verdes. Lo verde vende, le da un marchamo de calidad a cualquier formación política, por eso los partidos a la izquierda del PSOE se disputan el calificativo de “verdes”, aunque sus decisiones a veces contradicen lo que la mayoría de organizaciones ecologistas reclaman, como se ha visto con la Ley de Cambio Climático, claramente insuficiente para estos grupos.

Ante el avance de la ultraderecha, los partidos verdes se han confirmado como el mejor cortafuegos para limitar su ascenso. En España se han generalizado las cooperativas políticas con la unión de varios partidos para superar las limitaciones de la ley electoral D’Hont, que castiga a los partidos más pequeños. Esas uniones, en las que Verdes-EQUO está participando, no pueden llevarse a cabo con la invisibilización de hecho del partido verde por antonomasia. Sólo con una relación entre pares e igualdad de trato esas “cooperativas políticas” podrían llevarse a efecto a nivel nacional. Se hace necesaria más que nunca la existencia de un partido verde fuerte, que ha demostrado que propone soluciones a los problemas de este siglo. Sólo con una mayor implicación social y activa de la sociedad, sobre todo por parte de la juventud, se conseguirá ese objetivo.

Artículo publicado el 15 de mayo en eldiario.es:

https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/verde-vende_132_7935277.html

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