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miércoles, 31 de mayo de 2023

LA DERIVA CONSERVADORA DE LA SOCIEDAD


Foto: EFE/EPA/JIM LO SCALZO

Ya lo decía Trump: “Podría disparar a gente en la Quinta Avenida y no perdería votos”. Pues eso ha pasado en el país en general y, en la Región de Murcia, en particular. A pesar de las huelgas de sanitarios en Madrid, de las listas de espera, del menosprecio a la educación pública, de la degradación del Mar Menor, de la condena a Pedro Antonio Sánchez por corrupción, del juicio a Valcárcel por el caso de la desaladora de Escombreras, de la amenaza a Doñana, la derecha y la ultraderecha han aumentado en votos en prácticamente todos los territorios. La clave puede estar en que la estrategia de las derechas de olvidarse de los problemas más cercanos a la ciudadanía y centrarse en ETA, Bildu, el “sanchismo” o la Ley del “Sí es sí”, aunque votes en Soria o en Murcia, les ha funcionado. En toda España, y la Región de Murcia no es una excepción, el auge de la ultraderecha es un hecho, siguiendo la estela de lo que ocurre en el resto de Europa. El negacionismo climático, la negación del hecho de la violencia machista, el rechazo a la inmigración (aunque sea un fenómeno necesario para mantener las pensiones públicas) ha calado en cierto sector del electorado, aunque la ultraderecha no haya propuesto nada en positivo, limitándose a proclamar que revertirán todo lo aprobado por los gobiernos de izquierda, aunque hayan sido medidas que favorezcan a la mayoría. Ciudadanos desaparece del panorama político, a fuerza de querer parecerse a los partidos de la derecha y ultraderecha, prefiriendo sus antiguos votantes a los originales frente a la copia.

El socialismo sigue sin levantar cabeza en la Región de Murcia, al tiempo que ha bajado considerablemente en el resto del país. Por el contrario, continúa su caída, tras cerca de 30 años sin gobernar, salvo el espejismo de 2 años en el ayuntamiento de Murcia. Sucesivos lideres regionales sin carisma, propuestas vagas, intentando nadar y guardar la ropa, como con el tema del trasvase y la agricultura intensiva y contaminante, condenan al PSOE regional a otros 4 años, hasta 2027, en la oposición. En cuanto a los partidos a la izquierda del PSOE, se ha verificado que la división ha lastrado, hasta cierto punto, el resultado. Desde que en 2015 se iniciara el cisma en la izquierda no se consiguen resultados realmente positivos, y la debacle es palmaria en esta cita electoral. Resentimientos personales, una excesiva confianza en las fuerzas de la izquierda más clásica, y, por qué no decirlo, algo de soberbia, han expulsado a Podemos de los principales ayuntamientos de la región, manteniendo sus dos diputados regionales, muy por debajo de sus expectativas. En relación a otras fuerzas políticas, está por llegar la alternativa verde en la Región, tal y como ocurre en los principales países europeos, a pesar de problemas ambientales como la contaminación atmosférica, la contaminación de suelos, el tema del Mar Menor, y la necesidad imperiosa de llevar a cabo una transición ecológica de la economía para hacer frente a la emergencia climática por la que atravesamos.

La decisión de Pedro Sánchez de adelantar las elecciones generales al 23 de julio, para evitar la debacle del Partido Socialista, tal y como ha ocurrido en países de nuestro entorno, como Francia o Italia, obliga a intentar de forma urgente lo que hasta ahora no se había conseguido, la unidad de la izquierda, a imagen de la coalición NUPES en Francia, opción que aún no se ha ensayado, en torno a la plataforma Sumar de Yolanda Díaz, siempre y cuando algunas de las fuerzas políticas de izquierda se convenzan de que la división, al menos en esta cita electoral, y también en nuestra Región, no ha conseguido su objetivo, que es transformar la sociedad hacia un modelo más sostenible, justo y con futuro para las siguientes generaciones.

Artículo publicado hoy en eldiario.es:

https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/deriva-conservadora-sociedad_132_10251757.html?fbclid=IwAR2FP36A1e9BF7HerG8e9JOKB_IuBWYQJMt2RyV-MoEjiIDa-0WtLdQQK3I

viernes, 29 de julio de 2016

ALGUNAS CONSIDERACIONES PARA UN GOBIERNO DE CAMBIO


Tras la vorágine de la campaña electoral (¿acaso se ha dejado de estar en campaña desde diciembre pasado?), los análisis de las causas de los resultados del 26J y el inicio de las conversaciones entre los distintos partidos salidos de las urnas para formar gobierno, que ocupará varias semanas, parece que se ha ralentizado el ritmo político en nuestro país.
Este ritmo más pausado es proclive a la reflexión, a la búsqueda de soluciones a la grave crisis ecológica, social y política en la que estamos inmersos. Esas soluciones deben dar respuesta a varios retos que tenemos ante nosotros, algunos de los cuales parecen no estar sobre la mesa a la hora de negociar las distintas opciones de gobierno. ¿Cuáles son esos retos? Los hay que son evidentes y reales, pues son los más cercanos a la vida cotidiana de la gente: el paro (sobre todo el juvenil y el de larga duración), la violencia de género, las pensiones del futuro, la corrupción (que detrae fondos públicos de todos), el acceso a la vivienda, la educación, la sanidad… Otros asuntos, que algunos insisten en poner de relieve, inciden menos en la vida de la amplia mayoría de la sociedad, como la posible independencia de Cataluña o las vicisitudes de Venezuela.
“El PIB sólo refleja el aspecto monetario de la economía, pero no el grado de bienestar de la sociedad, el estado de salud de los ecosistemas ni las condiciones de los trabajadores”
Pero hay un tercer grupo de retos que están ausentes del debate político. Los partidos (salvo excepciones) los obvian, tal vez porque no producen rédito electoral o porque, en el fondo, no les conceden la importancia debida, a pesar de que nos condicionarán, si no lo hacen ya, la vida a una gran mayoría. Me refiero a la energía y nuestra dependencia de los combustibles fósiles, a los problemas relacionados con el agua y al cambio climático, aspectos que influyen en los otros, principalmente sobre el empleo. Está claro que estos asuntos exceden el ámbito nacional, y que es necesario una actuación conjunta de los países europeos (e incluso a nivel mundial) para salir de la espiral que nos llevará irremisiblemente al colapso en unas pocas décadas. Pero desde el futuro gobierno español, sea del signo que sea, se pueden y se deben implementar medidas para abordar los cambios necesarios en estos ámbitos.
España depende en un 82% de la importación de fuentes de energía, petróleo y gas natural, que nos cuestan más de 45.000 millones de euros al año. El carbón, causante del 13% de las emisiones de CO2 en España, sigue estando subvencionado, mientras que el cierre inmediato de la totalidad del parque nuclear español no supondría riesgo alguno para la garantía de suministro eléctrico, según los expertos, debido a que tenemos una sobrecapacidad energética del 40% en el momento de máxima demanda. La solución pasa por legislar de una vez por todas para permitir el autoconsumo energético, derogando las penalizaciones que el gobierno de Rajoy impuso en 2015, y por darle un impulso definitivo a las energías renovables, el sector industrial más maltratado por el PP.
El cambio climático y el agua están íntimamente ligados. Debido al avance del primero, la escasez del segundo es cada vez más acuciante. El aumento de la temperatura media del planeta, especialmente en algunas zonas como la cuenca mediterránea, las sequías y su contrapartida, las inundaciones, afectarán a la seguridad alimentaria y la producción agrícola, sobre todo de aquellos cultivos que demandan grandes cantidades de agua, como los nuevos regadíos que dependen en España de los trasvases. Un ejemplo de las consecuencias del cambio climático lo estamos sufriendo en la zona del Mar Menor, con la transformación dramática de la laguna debido a los vertidos de residuos salobres de los pozos emitidos durante décadas, que han degradado, tal vez de forma irreversible, este ecosistema.
Otro paradigma que los partidos políticos en liza deben revisar de cara a la formación de gobierno es el dogma del crecimiento. Parece que todos aceptan sin ambages que el crecimiento económico es la panacea a todos los males y que nos sacará de la crisis. Pero está demostrado que, además de que el planeta no aguantará los daños colaterales del crecimiento (emisiones de CO2, pérdida de biodiversidad, contaminación, etc.), el aumento del PIB sólo refleja el aspecto monetario de la economía, pero no el grado de bienestar de la sociedad, el estado de salud de los ecosistemas ni las condiciones socio-laborales de los trabajadores.
En este período de transición entre el gobierno en funciones y la formación del nuevo equipo, es hora de que todos estos temas entren en la mesa de negociaciones para que, por fin, se aborde definitivamente un cambio de modelo económico que tenga en cuenta los límites biofísicos del planeta.
Artículo publicado en La Crónica del Pajarito:

jueves, 12 de mayo de 2016

UN ACUERDO PARA CAMBIAR ESPAÑA


Parece que por fin se materializa la tan ansiada confluencia entre las fuerzas políticas de izquierda, con el pacto entre Podemos, IU, Equo y las demás opciones que se quieran sumar a esta alternativa, ahora sí ilusionante, al bipartidismo y a su muleta, Ciudadanos. En los 50 puntos que son la base del acuerdo, hecho público, entre Podemos e IU, hay que felicitarse de que en primer lugar aparezca la consecución de un Plan Nacional de Transición Energética, con el objetivo de conseguir “la modernización económica, la eficiencia empresarial y un sistema energético totalmente descarbonizado para 2050, en consonancia con el acuerdo climático de París”, así como el de disminuir las emisiones de CO2, a través de sendos planes de Ahorro Energético y de Energías Renovables. Así mismo, como punto 8 del acuerdo, se prevé la implementación de un nuevo modelo productivo, que incluye “un plan de empleo verde que ayude a desarrollar un sector empresarial sostenible y que ponga en marcha políticas activas de formación e inserción en los nuevos nichos productivos”. El rechazo al TTIP y al CETA es otro punto a favor de este programa de 50 puntos. Es de destacar también el capítulo dedicado a la “Democracia Ambiental”, con medidas de Lucha contra el Cambio Climático, garantía del acceso al Agua como derecho humano, así como su mantenimiento en manos públicas, un Plan de Rescate Ecológico.
"Aún se está a tiempo de introducir cambios para que sea un programa realmente útil y beneficioso para la mayoría social y para el planeta"
Sin embargo, en mi opinión, se echa en falta un mayor grado de compromiso en algunos aspectos, para que sean más acordes con los postulados de la Ecología Política, único modo de revertir la situación y conseguir un verdadero cambio:
– Nada se dice del abandono del carbón de forma explícita, y el plazo del 2050 en España para “descarbonizar” la economía es un horizonte demasiado lejano (35 años), sin fijar metas a más corto plazo, como puede ser una reducción del 30% de emisiones de gases de efecto invernadero en 2020, con respecto a 1990, lo que obligaría a ponerse manos a la obra desde ya, teniendo en cuenta que en 2015 hemos aumentado nuestras emisiones en un 5% con respecto a 2014. Este objetivo no es descabellado, ya que actualmente cerca del 50% de la energía producida en nuestro país es ya de origen renovable.
– La reforma tributaria pasa por alto la aplicación de una fiscalidad ambiental adecuada. Los impuestos ambientales suponen en España sólo un 4,5% de la recaudación fiscal total mientras la media de la UE-27 es del 6%. Al contrario, en España se subvenciona el impuesto al carbón, el mayor contaminante, en vez de gravar su consumo. Sería preciso introducir este tipo de gravamen para conseguir el objetivo de descarbonizar nuestra economía en el plazo deseado.
– La Renta Complementaria que preconiza este acuerdo se queda corta si queremos luchar contra la pobreza. Está demostrado que los sistemas de rentas mínimas que intentan paliar las situaciones más angustiosas de necesidad son complejos, heterogéneos y escasamente eficaces. La implantación de una Renta Básica Universal (RBU) seria una medida eficaz contra la pobreza, de sencilla aplicación y gestión, compatible con otros ingresos y sería un derecho universal por el mero hecho de ser ciudadano o ciudadana.
– El modelo de transporte no se aborda en esta declaración de intenciones, en el que se debería revisar la actual política relacionada con el AVE y los aeropuertos, muchos de ellos inactivos.
– Aunque se menciona una Política Agraria Común, basada en la agroecología, no se especifica el cambio de modelo, actualmente basado en la agricultura intensiva basada en el petróleo, hacia una agricultura y ganadería extensiva, local, ecológica y sostenible.
– En relación al bienestar animal, creo que se debe ser más valiente, y nombrar a la tauromaquia como actividad cuya subvención pública debe tender a la extinción. Una reciente encuesta revela que el 84% de los jóvenes de 16 a 24 años se avergüenza de vivir en un país en el que la matanza de toros como espectáculo sigue existiendo. Un programa realmente progresista debe tener esto en cuenta.
Siendo consciente de que este es un acuerdo de mínimos, todavía se está a tiempo de introducir cambios para que sea un programa realmente útil y beneficioso para la mayoría social y para el planeta. Ambas circunstancias son interdependientes e imprescindibles para que el tan ansiado cambio sea real y no sólo una aproximación.

Artículo aparecido hoy en La Crónica del Pajarito:
http://www.lacronicadelpajarito.es/blog/federicogcharton/2016/05/acuerdo-para-cambiar-espana

sábado, 28 de febrero de 2015

UN MOMENTO HISTÓRICO


Este año se celebran cuatro citas electorales, dos de las cuales nos afectan directamente a la Región de Murcia, en mayo con las elecciones municipales y autonómicas, y a finales de año con las generales. Son los primeros comicios desde que el Partido Popular tomó las riendas del Gobierno en noviembre de 2011. En estos casi cuatro años hemos asistido al retroceso en todos los parámetros sociales y políticos: la diferencia entre ricos y pobres ha aumentado de forma alarmante, el ritmo de los desahucios de viviendas no ha bajado de 120 al día (cinco cada hora), la pobreza alcanza casi al 30% de la población, los jóvenes se ven obligados a emigrar por la falta de perspectivas laborales en nuestro país, la reforma laboral ha precarizado los empleos hasta el punto de que son habituales los contratos de menos de una semana, los índices de paro han aumentado en términos absolutos y los recortes en aspectos como la sanidad y la educación han degradado estos dos servicios básicos hasta llegar a matar a personas, como se está viendo en el caso de los enfermos de hepatitis C a los que se les niega los medicamentos para sobrellevar su enfermedad.
Desde el punto de vista económico, a pesar del triunfalismo del Gobierno, la deuda del Estado es prácticamente el 100% del PIB, mientras que el déficit público es de los más altos del continente. Otros aspectos aprobados por el PP han hecho retroceder en varias décadas los derechos civiles y sociales, como la ´Ley Mordaza´, el aumento del IVA aplicado a espectáculos (cine, conciertos y teatro), a material escolar y a entradas a museos, la introducción de las tasas judiciales o la reciente reforma del Código Penal, apoyada por el PSOE, que introduce la cadena perpetua con el eufemismo de «prisión permanente revisable».
En los aspectos ambientales, las decisiones tomadas tanto por el Gobierno central como el regional, han supuesto la subordinación del medio ambiente a su uso económico, como lo ponen de manifiesto normas nacionales como la Ley de Costas, que pretende compatibilizar los usos con la protección del litoral, aunque ésta última se ve relegada a un segundo plano; la Ley de Responsabilidad Ambiental, que exonera a las empresas de suscribir un seguro verde para hacer frente a los posible daños ambientales que pudieran causar, o la reciente Ley de Montes, que permite urbanizar en áreas afectadas por un incendio forestal, abriendo la puerta a la especulación.
En la Región de Murcia, después de veinte años de gobierno ´popular´, se ha visto una y otra vez cómo, en nombre de una supuesta recuperación económica y de la creación de empleo, se han apoyan proyectos depredadores del medio ambiente, unos ya ejecutados, como el aeropuerto de Corvera (aunque aún no esté en funcionamiento ni parece que vaya a estarlo), y otros en proyecto, como el macropuerto de El Gorguel, la urbanización de Marina de Cope o el parque Paramount.
En contrapartida, la corrupción campa a sus anchas, no salpicando sino inundando a los dos principales partidos que han gobernado nuestro país los últimos 35 años, demostrando una conexión clara entre los poderes políticos y económicos, con las famosas ´puertas giratorias´ hacia los Consejos de Administración de las empresas energéticas y de comunicación y más que fundadas sospechas de financiación ilegal de partidos políticos.
Este diagnóstico, que nos atrevemos a calificar de realista, es seguramente compartido por todos los colectivos sociales y partidos políticos que nos oponemos a las políticas neoliberales del Partido Popular. Las diferentes mareas multicolores, las plataformas anti-desahucios, los jóvenes, los movimientos vecinales, los grupos ecologistas, son un clamor en su reclamación de la recuperación de los derechos sociales, políticos y ambientales sustraídos a la sociedad española, ordenados por los poderes económicos europeos y españoles, y ejecutados por los Gobiernos central y regional. Es obvio que desde la sociedad se pide la unión de partidos políticos, movimientos sociales y personas independientes para construir una alternativa creíble al bipartidismo.
En nuestra región hay varios espacios de confluencia en marcha, algunos con varios años de recorrido, como Alternativa por Santomera, y otros en formación, como Cambiemos Murcia, Cambiemos Molina de Segura, éstos de ámbito municipal, o Ganemos la Región de Murcia. El otro partido en liza, Podemos, se presenta como un espacio de confluencia en sí mismo, pretendiendo agrupar a todas las personas que están en contra del bipartidismo. Pero su limitación estriba en que, al ser un partido político, no representa a todas las sensibilidades. Dividir el voto, dividir las marcas, es crear una confusión innecesaria y contraproducente como estrategia electoral. Una identidad, un proyecto, una estrategia común para todos los murcianos es una estrategia para llevar el cambio a la Región de Murcia.
Estamos viviendo un momento histórico, en que los dos ´grandes´ partidos están recibiendo el menor apoyo de la sociedad española desde el comienzo de la democracia. Por eso desde Equo Región de Murcia hemos apostado desde el comienzo por la confluencia de fuerzas sociales y políticas para llegar a las instituciones con la mayoría suficiente para gobernar, siempre desde el respeto a todas las sensibilidades y con el compromiso de conseguir una región más justa, próspera y sostenible.

Artículo aparecido hoy en La Opinión de Murcia:



miércoles, 17 de diciembre de 2014

¿SE PUEDE O NO SE PUEDE?

Vaya por delante que las opiniones que voy a verter en estas líneas sólo me representan a mí, y en absoluto a la formación política con la que colaboro (a mi lo de "militar" nunca me ha gustado) desde sus inicios, allá por 2011.

Me he resistido hasta ahora a expresar públicamente mis impresiones sobre los acontecimientos que han tenido lugar en la Región de Murcia en los últimos meses en relación a la posible confluencia de movimientos sociales y políticos para revertir la situación en esta región, que está sufriendo a un gobierno sin ideas, interino, que solamente ofrece más de lo mismo, y que está ciego a lo que está pasando en la sociedad española y murciana. Y me he abstenido porque no tenía elementos de juicio suficientes como para tener una opinión formada. Pero los movimientos estratégicos de los distintos partidos en las últimas semanas me ha hecho reflexionar en voz alta, y no de modo muy positivo, realmente.

La confluencia en la Región de Murcia no es algo nuevo. Desde las elecciones generales de 2011 ha habido intentos de unir fuerzas, con la conformación de Asamblea por el Senado, una unión de personas pertenecientes a distintos partidos y asociaciones (EQUO, IU, Movimiento por Santomera, Foro Ciudadano, etc.) para intentar entrar en la cámara alta. Los discretos resultados en los comicios enfriaron el proyecto. En el plano municipal, Alternativa por Santomera, la unión de facto de personas pertenecientes a tres partidos, IU, EQUO y MOS, están dando sus frutos desde 2011, con dos concejales que ponen en práctica los nuevos modos democráticos y son el ejemplo claro de que esa convergencia es posible. En 2013 hubo un segundo intento, promovido por el Foro Ciudadano de la Región de Murcia, con el proyecto Convocatoria por el Cambio. A pesar del loable esfuerzo de aunar a personas independientemente de su afiliación política, intentando sumar al mayor número posible de movimientos sociales, personas independientes y partidos, la dificultad encontrada y el error, en mi opinión, de querer empezar la casa por el tejado, presentando públicamente el proyecto sin una base social sólida, echó por tierra este nuevo intento.

Y a todo esto aparecieron dos actores que han trastocado el tablero de juego. Por un lado Podemos que, animados por unos excelentes resultados en las elecciones europeas (si tenemos en cuenta la poca trayectoria con la que contaban) que, a mi juicio, les sorprendieron hasta a ellos mismos, han entrado por la puerta grande en las encuestas. El fenómeno Podemos (creo que se puede definir así, debido a la rapidez con que han ido protagonizando las portadas de periódicos y los noticiarios y tertulias televisivas, que no han sido ajenas, por cierto, a su expansión, y a la avalancha de adhesiones virtuales) ha vuelto del revés a casi todas las formaciones políticas, sobre todo a las tradicionales, herederas de la Transición. Por otro lado, la iniciativa municipalista Guanyem Barcelona, que ha abierto el camino para crear en las distintas ciudades de todo el país proyectos similares, incluidas Cartagena, Archena y, posiblemente, Murcia que, con el nombre de Ganemos (y otros), pretenden conseguir la tan ansiada confluencia a nivel municipal y, en algunos casos, como la Región de Murcia, a nivel autonómico.

Sin embargo, creo que tanto desde Podemos como en el seno de algún partido que apuesta por Ganemos, al menos en la Región de Murcia, se están llevando a cabo movimientos, auspiciados todos ellos desde sus respectivas cúpulas nacionales, cuyas consecuencias serán previsiblemente la ruptura de ese espíritu de concordia y colaboración tan necesario para llevar a buen puerto la unión de las personas que apostamos por otra manera de hacer las cosas. Me explico.

Podemos, al margen de su trayectoria dirigida desde el comienzo por un pequeño grupo de profesores que tienen atada y bien atada su estrategia para alcanzar el poder, se va alejando cada vez más de la tan cacareada apertura libre a la ciudadanía. Primero, por no dejar que las distintas opciones que se presentan (ya sean propuestas éticas, modos de funcionamiento interno o equipos que quieren constituir sus consejos ciudadanos) actúen con igualdad de oportunidades, bien cambiando las reglas por las que se rigen las votaciones en el último momento, para asegurar la elección de las propuestas del equipo promotor, o bien apoyando abiertamente a unas candidaturas en detrimento de otras, restando, muy presumiblemente, a las que no se llamen "Claro que Podemos" casi todas las opciones de salir elegidas. Y segundo, al arrogarse la herencia del 15M (tanto por la apropiación de lemas como por declaraciones abiertas en este sentido de sus dirigentes) y la exclusiva de la conformación de la "unidad popular", siempre y cuando ese "pueblo" sea elegido por ellos, excluyendo de pasada a muchas miles (si no millones) de personas que no siguen a pie juntillas las consignas emanadas de su asamblea. 

El otro factor que, a mi juicio, puede desestabilizar y dar al traste con la construcción de las candidaturas unitarias en la región, es seguir apostando desde IU por líderes que representan a la vieja política y que traicionan una de las premisas de la renovación política, como es la de apostar por personas que no han pasado 20 años viviendo de cargos públicos. La renovación tiene que escenificarse con nuevas personas, como han sabido ver sus correligionarios en Madrid, dejando paso a las nuevas generaciones que representan Alberto Garzón o Tania Sánchez.

A nivel autonómico y municipal, la previsible aparición de dos opciones políticas muy semejantes (Ganemos y Podemos) no hará sino confundir a las personas de esta región, ajenas a los detalles y a las rencillas por saber quién representa mejor a la "gente", esa entidad abstracta que funciona como cajón de sastre, que lo mismo representa a l@s que votan a los de siempre que a l@s que estaban ocupando las plazas en el 15M. Lo único cierto es que las particulares condiciones en el reparto de los escaños en la Asamblea Regional, con la existencia de cinco circunscripciones, dificultará previsiblemente la consecución de una mayoría suficiente como para cambiar el signo del gobierno regional que lleva 20 años castigando a la región con sus decisiones erróneas y su apuesta por un modelo caduco, si no se consigue la unión de fuerzas. Es una demanda social. Sólo hay que leer los comentarios de miles de personas en las RR.SS. o en los diarios digitales, que asisten impotentes a la pelea de gallos sin poder más que lamentarse por la falta de entendimiento entre los partidos. 

Por supuesto, esta confluencia se debe hacer del modo más transparente, democrático, abierto a la ciudadanía posible, y creo que aquí todos estamos de acuerdo. Si, al final, no se consigue la ansiada (por muchos) confluencia, las personas que se niegan en redondo siquiera a plantearla tendrán mucha responsabilidad si los resultados obtenidos no responden a las expectativas creadas. 




viernes, 8 de agosto de 2014

A VUELTAS CON LA CONFLUENCIA

Estamos asistiendo en todo el territorio nacional a una serie de procesos de confluencia de movimientos sociales y políticos (PAH, mareas, EQUO, plataformas, IU, Podemos, asociaciones vecinales, etc.) a imagen de la que se inició en Barcelona con Guanyem Barcelona, con Ada Colau como cara más conocida. Ciudades como Madrid, Córdoba, Logroño, Almería, Málaga, etc., además de CC.AA. como Castilla-La Mancha o Murcia, estamos pasando por la experiencia de intentar que las fuerzas que nos oponemos a la política neoliberal practicada por el PP vayamos en una candidatura conjunta para sortear la penosa ley electoral que impera en España, que favorece el bipartidismo e impide que los partidos minoritarios accedamos a las instituciones, pues no refleja realmente los resultados electorales, sino que los modifica en favor de los de siempre.

Por ahora, en general, los procesos de confluencia se están desarrollando sin prisa pero sin pausa, intentando llegar a los máximos consensos posibles, y sin que ningún colectivo intente arrimar el ascua a su sardina. Desde el 15M, desde la irrupción de partidos horizontales y radicalmente democráticos como EQUO o Podemos y, sobre todo, desde el éxito de éste último en las elecciones europeas, las cosas han cambiado y la ciudadanía más concienciada exige que no sean las cúpulas de los partidos las que tomen las decisiones ni que sean los partidos más establecidos los que fagociten a los demás, sino que sean las personas, independientemente de su pertenencia o no a un partido político, las que sean los sujetos principales en el proceso. En este enlace puedes comprobar el estado de los diferentes procesos (gracias, Iván).

Sin embargo, ya se están viendo movimientos que indican que este camino no es fácil. Desde IU de la Comunidad de Madrid, los sectores más ligados al "aparato" del partido se rebelan ante una posible confluencia. Por otro lado, el partido liderado por Pablo Iglesias se muestra frío ante esa convergencia, espoleado por las buenas expectativas que le dan los sondeos, y lo deja todo a la celebración de su asamblea constituyente de otoño. Por su parte, EQUO se muestra favorable a los procesos de convergencia, tal y como lo expresó Juan López de Uralde en una entrevista reciente, además de que desde las asambleas de los diferentes territorios se da el visto bueno a intentar llegar a ese acuerdo, como en Córdoba, AsturiasCastilla-La Mancha, Madrid, la Región de Murcia, etc. En nuestra región, el proyecto Ganemos la Región de Murcia ha lanzado un llamamiento a todas aquellas personas y colectivos que se quieran sumar a él, y ha convocado una asamblea el próximo 27 de septiembre para seguir afianzando el proyecto y tomar las decisiones oportunas.

Lo que está claro es que en este proceso de confluencia las premisas con las que tod@s estamos de acuerdo (en principio) son que las candidaturas deben elegirse por primarias abiertas a la ciudadanía, que debe ser un proceso transparente, que no se haga desde los despachos y que se elabore un programa electoral de forma colaborativa y abierta. Además de esto, se debería introducir la paridad de género en la lista electoral y, sobre todo, que se abogue por un cambio en el modelo productivo, un Green New Deal a nivel local que apueste por el bien común. Este nuevo modelo debe ser aquel que disminuya las diferencias sociales y cuyo eje transversal sea un modelo económico ecológicamente sostenible, que luche contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, a través del desarrollo de sectores económicos verdes, el reparto del trabajo, la relocalización de la economía, el comercio de cercanía y el fomento del consumo responsable, entre otros.

En EQUO ya tenemos experiencia en confluir con otras fuerzas, como en Primavera Europea, cooperativa política con la que nos presentamos a las elecciones europeas, que agrupa a más de 10 partidos y movimientos (además de EQUO, encontramos a PUM+J, Caballas, CHA, Compromis, Democracia Participativa, PCas o SIEX, entre otros). Como formación en la que las decisiones asamblearias son moneda común y cuya apertura a la ciudadanía es una de las señas de identidad, no nos sentimos extraños en este tipo de confluencias. 

El próximo mes de septiembre, EQUO RM celebrará una asamblea abierta para terminar de perfilar nuestra participación en esta iniciativa ciudadana. Ahora falta que estas iniciativas cristalicen en proyectos ilusionantes para la mayoría de la ciudadanía, y que se constituyan como alternativas creíbles y reales al bipartidismo imperante. Que este proyecto llegue a buen puerto dependerá de la voluntad de tod@s.