viernes, 6 de febrero de 2026

ES EL CAMBIO CLIMÁTICO, ESTÚPIDO


En 2004 se entrenó una película del género “catastrofista”, “El día de mañana”, dirigida por Roland Emmerich, cuyo argumento giraba en torno a que la fusión de los polos afectaba a la corriente del Atlántico Norte, provocando tormentas, inundaciones y olas de frío extremo en latitudes templadas. Sin llegar a ese grado, estamos viviendo en el oeste de Europa y en España en particular la llegada de una sucesión de borrascas que traen lluvias persistentes, nevadas copiosas y tormentas marítimas, el llamado “tren de borrascas”. También afecta al norte de América, causando ya 20 muertes en EE.UU. debido a la ola de frío.

Según los meteorólogos, dos son las razones que provocan estas anomalías: el desplazamiento hacia el sur de la “corriente de chorro”, normalmente situada en las proximidades del Polo Norte, que actúa como una verdadera “autopista” para las borrascas, y el debilitamiento del vórtice polar, una masa de aire muy frío y baja presión que gira alrededor de los polos, confinada en la estratosfera, actuando como un escudo que mantiene el aire gélido en el Ártico o la Antártida, impidiendo así, en condiciones normales, que el aire polar descienda hacia latitudes más meridionales. Algunos modelos prevén para este mes olas de frío aún más acusadas, si el vórtice polar llegara a colapsar.

El debilitamiento o la deformación del vórtice polar que se observa permite que las masas de aire frío desciendan hacia el sur; si se suma que ese aire está cargado de humedad proveniente del Océano Atlántico, tenemos como resultado este “tren de borrascas” que no tiene visos de terminar. Según la mayoría de la comunidad científica, esa deformación del vórtice polar es debida al derretimiento de hielo marino en partes del Océano Ártico, causado por el aumento de las temperaturas del agua. El Ártico se calienta a un ritmo cuatro veces superior al promedio mundial, provocando una serie de consecuencias, como la fusión del permafrost, la capa de suelo congelado que, al fundirse, libera toneladas de CO2, retroalimentando el calentamiento global. Según la ONU, las temperaturas invernales del Ártico se elevarán de 3°C a 5°C para 2050 y de 5°C a 9 °C para 2080, acentuando y agravando la situación.

Los negacionistas del cambio climático, empezando por la ultraderecha, a la que le sigue de cerca el PP, ansioso por no despegarse de su rival ultra en las encuestas, suelen usar un argumento “cuñado” cuando afirman que “si hay nevadas y olas de frío, ¿dónde está el calentamiento global?” Ignoran, de forma premeditada o no, que el cambio climático implica modificaciones en el patrón climático planetario que afecta de distintas maneras, a menudo de forma catastrófica, desde inundaciones, hasta incendios, pasando por olas de frío cuando no toca y sequías prolongadas. 

La Región de Murcia es una de las primeras candidatas a sufrir los estragos del cambio climático. Aunque nuestra posición alejada de la costa atlántica hace que el impacto de las borrascas sea más moderado, no nos libramos de las lluvias, los fuertes vientos y los temporales marítimos. Nuestra región es más sensible a otras manifestaciones de la emergencia climática, como son la desertificación, las olas de calor extremas en verano o las inundaciones torrenciales. El socio de López Miras en la Asamblea Regional, Jose Ángel Antelo, ya dejó caer algunas perlas en relación al cambio climático, calificándolo de “milonga”, o afirmando el portavoz de Vox, Rubén Martínez, que "el impacto de la acción del hombre sobre el cambio climático es nulo”, demostrando una ignorancia supina y negando las evidencias que miles de científicos de todo el mundo acumulan repetidamente.

Parafraseando el eslogan de la campaña electoral de Bill Clinton en 1992, “It’s the economy, stupid”, podríamos dirigir a los negacionistas esta frase sobre la influencia de la emergencia climática en las desgracias que viven miles de familias desde hace meses, desde la tragedia de la DANA a las inundaciones que asolan el sur de España: “Es el cambio climático, estúpido”.

Artículo publicado hoy en eldiario.es:

https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/cambio-climatico-estupido_132_12967166.html


miércoles, 4 de febrero de 2026

EL TREN COMO VERTEBRADOR DEL TERRITORIO


En 1992 se inauguró la primera linea de alta velocidad en España entre Madrid y Sevilla con motivo de la Exposición Universal de la ciudad hispalense que, junto a los JJ.OO. de Barcelona, mostraron al mundo hasta qué punto nuestro país había llegado a la modernidad, tras 40 años de dictadura, siete años de transición política a la democracia y 10 años de gobierno socialista con Felipe González. 

Hasta entonces, sólo Japón, con los famosos trenes bala, desde 1964, y Francia, con las lineas del TGV en funcionamiento desde 1981, disfrutaban de líneas de alta velocidad que permitían alcanzar velocidades superiores a los 250 km/h. A partir de 1992, tal fue la apuesta de los distintos gobiernos españoles, tanto del PSOE como del PP, por esta red de ferrocarriles que, a día de hoy, ostentamos el segundo lugar del mundo en longitud de vías de alta velocidad, con cerca de 4.000 kms., sólo por detrás de China, que posee 38.000 kilómetros (y la previsión de construir 15.000 km más). En Europa, Francia cuenta con una red de 2.800 kms, y Alemania, 1.700, dos países que, sin embargo, cuentan con mayores poblaciones que nuestro país.

A la sombra de la burbuja inmobiliaria, a partir de 2002 comenzó, con los gobiernos de Aznar y Zapatero, la fiebre inversora en alta velocidad, multiplicándose el presupuesto destinado a la red de AVE, desde los poco más de 2.000 millones ese año, hasta alcanzar los 10.000 millones de euros en 2008, con un total de 65.000 millones. La crisis económica causada por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria hundió la inversión a partir de ese momento, dejando varios proyectos aún inacabados a día de hoy, como son el Corredor Mediterráneo, entre Almería y Barcelona, la linea al País Vasco o el AVE a Extremadura. 

Este crecimiento espectacular de la alta velocidad en España en poco más de 30 años se ha realizado a costa de sacrificar multitud de lineas convencionales, con la desaparición de 500 kms de este tipo de vías y el cierre de más de 400 estaciones, dejando a centenares de pueblos, sobre todo en la España interior, incomunicados por ferrocarril. Algunos de estos casos los hemos vivido en la Región de Murcia, incluso desde antes de la aparición de las lineas de AVE. Así, la linea Murcia-Granada, activa desde finales del siglo XIX, dejó de estar operativa parcialmente en 1985. Los más antiguos del lugar recordarán la linea Murcia-Mula-Caravaca, puesta en funcionamiento en 1933 y cerrada en 1971, cuya estación alberga hoy Aguas de Murcia y cuyo trazado se ha convertido en la Vía Verde del Noroeste, tan utilizado por los amantes de la bicicleta y el senderismo.

Es significativo que, a pesar de la multimillonaria inversión en alta velocidad, de los 665 millones de pasajeros que usaron el ferrocarril en 2023, sólo el 6% utilizó el AVE, el 8% la media distancia y  la inmensa mayoría, el 86%, hizo uso del servicio de cercanías, sobre todo en Madrid y Barcelona.  También hay que destacar que el transporte de mercancías por tren en España es testimonial, siendo el transporte por carretera el que se usa mayoritariamente, con los problemas de circulación y contaminación atmosférica que ello conlleva.

Todo ello hace que, aunque tenemos la segunda red más extensa de alta velocidad del mundo y la primera de Europa, el uso de este medio de transporte sea mucho más bajo que en los países de nuestro entorno. Así, según al OCDE, el país europeo que más rentabilizó el tren en 2023 fue Austria, con 1.585 kms por pasajero, seguido por Francia, con 1.465 kms. por pasajero. En España cada pasajero recorrió 720 kms. en un año. En cuanto al transporte de mercancías, si en Alemania se transportaron 3,8 toneladas por kilómetro de red en 2023, en España apenas se alcanzaron las 0,6 toneladas por kilómetro, todas en la red convencional. Los altos precios medios de los viajes en AVE, sumado a su variabilidad, son dos de los factores que hacen que el uso de este medio sea mucho más escaso de lo que se esperaría en relación a la longitud de la red.

Una red de alta velocidad sobredimensionada, con grandes dificultades para hacer un mantenimiento óptimo, como se ha comprobado tristemente en el reciente accidente de Adamuz y las diversas incidencias que surgen de forma más o menos regular, el abandono de la red convencíonal, todo ello aderezado por la carrera de las diferentes Comunidades Autónomas en conseguir la alta velocidad por intereses electoralistas han llevado a una situación en la que se prima la rentabilidad a la consecución de un servicio público que alcance a más personas, con precios competitivos para los consumidores. Aún estamos lejos de los países de nuestro entorno en la generalización del transporte ferroviario, el más ecológico y sostenible frente al transporte privado por carretera. Debe ser el objetivo optimizar las inversiones para que este medio de transporte sea el más usado por la ciudadanía, con garantías de seguridad y fiabilidad, y que se consiga la vertebración de todo el territorio de una manera eficaz, contribuyendo a la lucha contra el cambio climático.

Artículo publicado en eldiario.es:

https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/tren-vertebrador-territorio_132_12941204.html

domingo, 4 de enero de 2026

EL USO DE LA FUERZA CONTRA EL DERECHO INTERNACIONAL


El bombardeo de Caracas por parte del ejército de EE.UU. y la subsiguiente captura de Maduro y su familia suponen un grave atentado contra el derecho internacional. Según la ONU, la invasión de otro país es una violación grave de la Carta de Naciones Unidas, que prohíbe el uso de la fuerza (Artículo 2(4)), con raras excepciones como la legítima defensa ante un ataque armado (Artículo 51) o una autorización del Consejo de Seguridad (Capítulo VII). Trump y su gobierno han incumplido este mandato de la ONU, abriendo el camino a que cualquier otro país se tome la justicia por su mano y justificando, de paso, la invasión de Ucrania por parte de Rusia y el genocidio del pueblo palestino por parte de Netanyahu. Si cualquier país poseedor de armas nucleares se arroga la potestad de invadir un país o aniquilar a todo un pueblo en nombre de la “seguridad nacional”, ¿con qué autoridad moral se puede impedir que, por ejemplo, China invada Taiwan o que Corea del Norte ataque a su vecino del sur?

Como era de esperar, las primeras reacciones del Partido Popular ante esta acción ofensiva de EE.UU. en Venezuela han ido en la dirección de justificarla, celebrando el bombardeo y, por tanto, la matanza indiscriminada de venezolanos y venezolanas en nombre de la “libertad”. López Miras se alinea con su partido, manifestando que este ataque supone “una oportunidad de libertad para el pueblo venezolano”. Valiente modo de restablecer la libertad, bombardeando a sus habitantes e imponiendo por la fuerza un régimen que debería surgir de la voluntad del propio pueblo venezolano, y no de los delirios megalomaníacos de un presidente de un país supuestamente democrático como es el norteamericano.

La aspirante a presidenta de Venezuela y reciente Premio Nobel de la Paz, Maria Corina Machado, dice “estar lista para tomar el poder”, en una declaración más propia de un intento de golpe de estado que de tener intención de obedecer a la voluntad del pueblo venezolano. En la historia del último siglo de EE.UU. no son pocas las ocasiones en que el país más poderoso del planeta ha intervenido en algunos países que no comulgaban con la política yanqui, siendo el más conocido Chile en 1973, derrocando al legítimo presidente Allende, aunque ya había intervenido en otros países de América Latina como República Dominicana en 1965, y lo seguiría haciendo en  la isla de Granada en 1983, o en Panamá en 1989, eso sin mencionar a la guerra de Irak, basada en la falacia de la existencia de “armas de destrucción masiva”, argumento que fue apoyado por el presidente Aznar en 2003. 

A nadie se le escapa que, tal y como ocurrió en la guerra de Irak, el uso de argumentos como la lucha contra el narcotráfico o contra el terrorismo no son sino excusas para esconder el verdadero origen de esta operación: el control del petróleo que el país caribeño extrae y exporta principalmente a China, en un volumen equivalente al 80% de su producción. Aquí se juega el dominio económico y geoestratégico de las próximas décadas, con el gigante asiático que domina el mercado de las tierras raras, materia prima imprescindible para el desarrollo de las tecnologías punteras en comunicación en el área digital. 

Y, mientras tanto, Europa mantiene una postura tibia, sin condenar explícitamente el ataque, merced a la disparidad de opiniones en el seno del Parlamento Europeo, desde la izquierda y el partido verde que condenan la acción militar y abogan por la defensa de los derechos humanos, hasta la derecha y la extrema derecha, que aplauden la detención de Maduro y justifican el uso de la fuerza para revertir un régimen que no les es afín. Todo ello sin que sea óbice desear un régimen democrático para Venezuela, pero siempre desde el respeto a los derechos humanos y a la organización de elecciones limpias supervisadas por observadores internacionales.

Esperemos que esta manera de entender la política internacional, con el uso de la fuerza como modo de actuación, no se generalice, pues abre la puerta a posibles conflictos que, hasta ahora, estaban contenidos por el respeto a la Carta de la ONU y a un orden mundial que está en riesgo de orientarse hacia un panorama muy peligroso en este primer cuarto del siglo XXI.

Artículo publcado hoy en eldiario.es:

https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/fuerza-derecho-internacional_132_12884222.html