sábado, 26 de septiembre de 2026

LA SEMANA DE LA MOVILIDAD, UN FRACASO ANUNCIADO


Se acaba de celebrar la Semana Europea de la Movilidad en las principales ciudades del país, entre las que se encuentran Murcia y Cartagena, con multitud de eventos y actividades cuyo objetivo, en teoría, consiste en concienciar a la ciudadanía y a los gobernantes sobre los efectos negativos del uso excesivo del coche en las ciudades. Este acontecimiento se viene organizando de forma ininterrumpida en nuestra región desde 2002, por lo que ya llevamos por la 25ª edición.

Rutas en bicicleta y patines, el “Parking Day”, iniciativa por la que se ocupan espacios reservados a los coches, plazas de aparcamiento, para convertirlos temporalmente en parques, zonas verdes y espacios para las personas o visitas guiadas de espacios públicos de las ciudades, son algunas de las actividades que, año tras año, se ofrecen a la ciudadanía. La semana culmina con el “Día Sin Coches”, establecido por la ONU todos los 22 de septiembre, como un modo de sensibilizar sobre el excesivo tráfico y fomentar el uso de la bicicleta y del transporte público, y animar a la gente a caminar.

Sin embargo, hoy, Día Internacional sin Coches, como todos los días, hago uso de mi bicicleta para ir y venir de mi trabajo por los carriles bici (aunque habría que rebautizarlos como “carriles patinete”, por la ocupación casi exclusiva de los carriles por parte de este medio de locomoción), y no noto diferencia alguna con un día cualquiera: atascos de tráfico, sobre todo en las horas punta, contaminación y escasez de autobuses. El colmo se produce cuando en el “día sin coches” se producen esperas de hasta media hora para acceder por la A-7 a las pedanías de Guadalupe y La Ñora, coincidiendo con el inicio de curso en la UCAM. 

Los distintos ayuntamientos se ven obligados a celebrar estos eventos para no quedarse descolgados y demostrar que somos ciudades “modernas”, a la vanguardia de las principales ciudades europeas. Pero cualquier comparación con nuestros vecinos europeos es odiosa. Vale que en Murcia hay carriles bici, instalados a partir de 2017 de forma tímida, con solo 7,5 km., y ampliados a partir de 2021 con 100 km. más, con un alcalde socialista, por cierto, pero no constituyen una red continua, sino que se cortan en determinados puntos y no conectan de forma adecuada con las pedanías. A eso se suma la ausencia de un sistema eficaz de alquiler de bicicletas, pese a los intentos pasados, por los problemas con el suministro de vehículos y recambios que impiden un servicio adecuado y, por qué no decirlo, por el maltrato que sufren estos vehículos por parte de algunos ciudadanos incívicos (todos recordamos el video viral del joven que, en 2017, tiró una bici de alquiler al río Segura).

¿Y qué decir del transporte público de la ciudad de Murcia? Calificado por muchos como “el peor transporte público de España”, esta impresión se ve corroborada por la poca frecuencia de paso de los autobuses, sobre todo hacia las pedanías, con esperas de más de media hora en la mayoría de los casos y aglomeraciones extremas en ciertas lineas que incluso obligan a pasajeros a quedarse en tierra ante la imposibilidad de acceder al vehículo. Si para el Ayuntamiento de Murcia el mayor éxito en cuanto a la movilidad es la implantación del “tranvibús”, que solo realiza el trayecto del centro de la ciudad al hospital de la Arrixaca, nos hacemos una idea de cuál es el nivel de implicación del consistorio en la mejora del transporte público. Todo esto traduce en el descenso del número de viajeros en autobús en el último año, un 6,5% menos que en 2025, la cifra más alta de España. 

En cuanto al tranvía, seguimos sin tener fecha de inicio de obras de la linea Sur, anunciada desde 2010. A todo esto hay que añadir la conflictividad surgida con los trabajadores del tranvía y de los autobuses urbanos, que reclaman un calendario laboral anual que garantice la regulación transparente de los descansos, festivos y turnos para favorecer la conciliación laboral y familiar de las plantillas. 

Año tras año se celebra la Semana de la Movilidad sin demasiado entusiasmo por parte de los ayuntamientos, como una cita ineludible en el calendario, pero sin aportar soluciones reales al problema del tráfico. Sin embargo, hace años que las soluciones están ahí y se aplican en ciudades europeas: Mejora de la frecuencia de los autobuses urbanos, peatonalización del centro de la ciudad, impidiendo el paso a vehículos privados en determinadas zonas del centro; prohibición del paso de vehículos al centro si no es para ir al lugar de trabajo, de compras o a una cita médica, como ocurre en París; ampliación y conexión de los carriles bici, de modo que se pueda transitar por ellos en todo momento, llegando a las pedanías. Sin la aplicación de éstas y otras medidas, las sucesivas “semanas de la movilidad” serán nuevos fracasos anunciados.

Artículo publicado el pasado 23 de septiembre en eldiario.es:

https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/semana-movilidad-fracaso-anunciado_132_13531703.html

jueves, 17 de septiembre de 2026

TAL VEZ

Tal vez, como país, nos merecemos que ganen PP y Vox, por la cantidad de ignorantes, fascistas y crédulos que pululan en España. Tal vez nos merecemos que Feijóo y Abascal, como presidente y vicepresidente del gobierno, rebajen los derechos laborales, abaraten el despido, no hagan nada contra la violencia machista, expulsen a todos los inmigrantes, haciendo que falte mano de obra en los principales sectores (turismo, hostelería, agricultura) y se hunda la economía. Tal vez nos merecemos que se den plenos poderes a las fuerzas del orden para apalear e incluso disparar a manifestantes que no sean de su cuerda.

Tal vez nos merecemos que reduzcan drásticamente las subvenciones a la cultura, al teatro, al cine, mientras fomentan la tauromaquia y los coros y danzas folklóricas. Tal vez nos merecemos que declaren ilegales las lenguas co-oficiales y solo se pueda expresar en castellano. Tal vez nos merecemos que deroguen la Ley de Memoria Democrática, dejen de buscar represaliados por el franquismo en las cunetas, vuelvan a legalizar la Fundación Francisco Franco, y cambien los nombres de las calles para dedicarlos a los próceres del régimen franquista.
Tal vez nos merecemos que entren con lanzallamas a RTVE, despidiendo a los trabajadores que no comulguen con sus ideas y poniendo a Ana Rosa, Nacho Abad, Pablo Motos, Antonio Naranjo o Iker Jiménez en "prime time". Tal vez nos merecemos que ilegalicen o dificulten el aborto, deroguen el matrimonio entre personas del mismo sexo, así como la eutanasia.
Tal vez tenemos que apoyar a Israel en su genocidio, a Trump en sus aranceles (incluidos los impuestos a España) y Rusia en su invasión a Ucrania. Tal vez nos merecemos que aumenten los impuestos a la clase trabajadora mientras se los bajan a los ricos que son, según ellos, los que crean riqueza. Tal vez nos merecemos que privaticen la sanidad y la educación y que tengamos que pagar para comprar medicamentos, ir al médico o al instituto. Tal vez nos merecemos que rebajen las pensiones públicas y fomenten los planes de pensiones privados.
Tal vez hay que derogar todas las leyes que luchan contra el cambio climático, fomentar el diesel y demás combustibles fósiles, reducir la aportación de las energías renovables y recalificar los espacios naturales protegidos para permitir construir allá donde se pueda.
Sólo tal vez.

Texto publicado en mi perfil de Facebook:





miércoles, 16 de septiembre de 2026

LA EDUCACIÓN, UNA ASIGNATURA PENDIENTE




Se acaban de publicar los resultados del informe PISA para las competencias de comprensión lectora, matemáticas y ciencias realizadas en 90 países de la OCDE destinadas a 760.000 estudiantes del final de la etapa obligatoria (15 y 16 años), 30.000 de los cuales son españoles. Estos resultados han sido decepcionantes para nuestro país, ya que estamos por debajo de la media de la OCDE en estas tres competencias, con un descenso ininterrumpido desde 2003. Y no solo eso, ya que la Región de Murcia está por debajo de la media española, obteniendo resultados negativos, solo por encima de Canarias, Andalucía, Comunidad Valenciana, País Vasco, Ceuta y Melilla.

Los datos negativos en relación a la Educación en la Región de Murcia no se limita al informe PISA. Así, la tasa de abandono escolar supera el 20%, lo que significa que uno de cada cinco ciudadanos de la Región tiene como máximo la ESO y no sigue ningún tipo de educación ni de formación, el porcentaje más alto de España. Además, unos 2.000 alumnos y alumnas comenzaron el curso en barracones, además de que muchos colegios siguen sin tener climatización adecuada frente a las altas temperaturas. A esto se añade el auge de la FP privada ante la escasez de plazas públicas.

Ante eso, tanto el gobierno regional como Feijóo achacan ese fracaso a la actual ley educativa, la LOMLOE, aprobada en 2020 por el actual gobierno, sacudiéndose la responsabilidad a pesar de que las competencias en Educación corresponden a las Comunidades Autónomas, once de las cuales están gobernadas por el PP, tanto en solitario como en coalición con Vox. ¿Y qué respuesta da la oposición conservadora a los datos decepcionantes del informe PISA? Feijóo solo propone la fórmula de siempre, hacer otra ley educativa. Soy profesor desde 1993, es decir, 33 años de experiencia. En ese tiempo, han pasado 6 leyes educativas: LOGSE, LOPEG, LOCE, LOE, LOMCE y la actual, LOMLOE, sin que haya cambiado sustancialmente el sistema educativo. Reforma tras reforma se ha cambiado la terminología, se han hecho modificaciones más bien cosméticas, pero no se ha abordado un cambio de paradigma en profundidad.

El problema no se soluciona con sucesivos cambios en cada una de las reformas legislativas, con las que cada nuevo gobierno aspira a dejar su impronta en nuevas leyes que no cambian el nivel del alumnado. Lo que ha cambiado es la sociedad en su conjunto con la irrupción de las redes sociales y el menor hábito lector entre la juventud y la infancia, además de que se cronifican los problemas como las altas ratios en las aulas (demasiados alumnos y alumnas por clase a cargo de un solo docente), un aumento en la financiación de la educación privada y concertada en detrimento de la educación pública y la falta de profesionales que hagan frente a la mayor diversidad del alumnado, tanto por origen como por presencia de problemas que son cada vez más frecuentes (Déficit de Atención, Hiperactividad, Trastornos del Espectro Autista, autolesiones, etc.).

La propia OCDE incide en que la proliferación de teléfonos inteligentes influye en la menor capacidad de concentración y en la dificultad en mantener la atención en la lectura de textos largos. También se ha detectado un aumento de climas escolares más disruptivos y con mayor conflictividad en las aulas, todo ello fácilmente comprobable si se hace una encuesta entre el colectivo docente.

La derecha y la ultraderecha vuelven a acusar al sistema educativo de “adoctrinar”, como si la totalidad de los docentes fueran de la cuerda ideológica del gobierno, algo totalmente absurdo. En España hay casi 800.000 docentes en los niveles no universitarios. Presuponer que todos ellos son de izquierdas es tan irreal como falso. El PP también reclama “libertad de elección de los centros educativos” por parte de las familias, pero esta reivindicación en realidad esconde la pretensión de seguir aumentando la financiación de los centros privados, muchos de ellos religiosos. En España, el 30% del alumnado estudia en centros privados y concertados, sobre todo en CC.AA. como Euskadi (50%), Madrid (45%) y Cataluña (40%). Cuanto más dinero se destina a este tipo de enseñanzas, menos recibe la educación pública, que es la que usa la mayoría de la población.

Otro aspecto a tener en cuenta son las críticas que ha recibido el sistema de ordenar a los países según los resultados del informe PISA. Se le ha tachado de tener un sesgo por el hecho de que los países con altas tasas de repetición (como es el caso de España) obtienen peores resultados o que solamente se evalúen tres aspectos (matemáticas, ciencias y comprensión lectora), dejando fuera materias humanísticas o artísticas, por lo que el informe PISA indica una tendencia general, pero no un diagnóstico preciso de la situación.

Ante la alarma surgida tras la publicación del informe PISA, los sindicatos y la inmensa mayoría de los docentes proponemos soluciones que los gestores de lo público se resisten a aplicar: aumento de las plantillas de profesorado, así como de centros públicos; reducción de las ratios en las aulas; mayor número de especialistas para atender a la diversidad; mejoras retributivas al profesorado, ante la cada vez mayor escasez de personas que se quieran dedicar a la docencia; y, sobre todo, una ley educativa que se mantenga en el tiempo, al menos durante una generación y que no sea una moneda de cambio de los sucesivos gobiernos. Sólo así se conseguirá que el nivel educativo esté al nivel que todos deseamos.

Artículo publicado el 10 de septiembre en eldiario.es: