martes, 3 de noviembre de 2026

ARDEN LAS CALLES


Arden las calles. En Francia se suceden los tumultos, los saqueos e incluso se incendian edificios históricos como el ayuntamiento de Limoges. En Madrid, sin llegar a esos extremos, prosigue la acampada de Sol, imitada en otras ciudades españolas, para reclamar el derecho a una vivienda digna mientras el profesorado hace huelga para mejorar las condiciones y la financiación de la educación pública. En ambos casos, en las fechas previas a unas elecciones, el 29N en el caso de España, y las elecciones presidenciales del próximo mes de abril en el país vecino, y con la intervención violenta de la policía como nexo de unión. Italia, Albania, Serbia, Bélgica, son escenarios de las protestas, sobre todo por parte de la juventud, contra el coste de vida y los recortes educativos. Muchas manifestaciones terminan en enfrentamientos violentos.

Mientras la derecha y la ultraderecha de los países europeos acusan a los manifestantes de poco menos ser “terroristas de extrema izquierda”, de ser unos “mamarrachos” (Ayuso dixit), o culpan a la inmigración de estos conflictos, se obvia el origen de esta situación que afecta a gran parte de la sociedad, en la que la dificultad de acceder a una vivienda es la punta del iceberg. El coste de la vida va muy por delante de la subida de los salarios, imposibilitando el ahorro; se generalizan los trabajos precarios, sobre todo entre la juventud, que impiden su emancipación; se ahondan las diferencias entre ricos y pobres, etc.

Varias noticias aparecidas esta semana en la prensa regional ponen de relieve la situación especialmente grave que atraviesa la Región de Murcia. El 91% de los municipios de la región se sitúa en el grupo de las localidades consideradas de renta baja, con 13.218 € anuales de renta media, la tasa más alta del país, cuando la media española es del 25% de los municipios. Sólo cuatro municipios, Murcia, Cartagena, Ojós y Molina de Segura, superan esa cifra, pero para situarse en el escalafón siguiente, los municipios con renta media-baja, lo que no invita al entusiasmo. Mientras tanto, el precio medio del alquiler en la Región de Murcia supera por primera vez los 800 €. Todo esto provoca que la quinta parte de las trabajadoras y trabajadores de la Región, el 20%, a pesar de tener un empleo, esté por debajo del umbral de la pobreza. 

España lidera el crecimiento económico de la UE, con previsiones de aumentar el PIB un 2,4% en 2026, el triple que la media europea y, por primera vez en décadas, la tasa de paro está por debajo del 10%. Sin embargo, ese crecimiento no alcanza a la mayoría de la población, y se sustenta gracias a la precariedad laboral. La juventud actual, la llamada “generación Z”, es la generación mejor preparada de la historia. Más de la mitad de los y las jóvenes de entre 25 y 34 años poseen estudios superiores, cuando en el año 2000 esa cifra no llegaba al 35%. Pero ese nivel educativo no se corresponde con el tipo de empleo que suelen desempeñar. Según la OCDE, en España, más del 35% de los trabajadores con estudios superiores ocupan puestos que no requieren ese nivel, frente a una media del 22-23% en los países del entorno, y su salario no les permite independizarse de sus padres. Es la primera generación que vive peor que lo hicieron sus padres, lo que crea una sensación de frustración y de que, por mucho que se esfuercen, no llegan a cumplir sus objetivos, tan sencillos como iniciar una vida independiente y, mucho menos, vivir en pareja o fundar una familia.

Es común que los estudiantes compartan piso para poder hacer frente a los gastos de vivienda. Pero esta circunstancia alcanza también a jóvenes adultos con empleo, en los que la crisis habitacional está obligando también a personas mayores de 35 o incluso 55 años a compartir piso por necesidad. La mayoría social ha estado demasiado tiempo callada, viendo cómo las grandes empresas del Ibex-35, los bancos, las empresas energéticas, las grandes distribuidoras de alimentación, multiplican sus beneficios mientras es cada vez más difícil llegar a fin de mes. Los sindicatos han convocado una huelga para el próximo 11 de noviembre, justo antes del inicio de la campaña electoral. Esta huelga va dirigida tanto al actual gobierno como al que venga después, sea del signo que sea. Es una llamada de atención a los poderes públicos de que ya no bastan las palabras, sino que es imperioso pasar a la acción para cambiar esta situación. Esperemos que tomen nota.

Articulo publicado en eldiario.es:

https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/arden-calles_132_13604779.html

sábado, 26 de septiembre de 2026

LA SEMANA DE LA MOVILIDAD, UN FRACASO ANUNCIADO


Se acaba de celebrar la Semana Europea de la Movilidad en las principales ciudades del país, entre las que se encuentran Murcia y Cartagena, con multitud de eventos y actividades cuyo objetivo, en teoría, consiste en concienciar a la ciudadanía y a los gobernantes sobre los efectos negativos del uso excesivo del coche en las ciudades. Este acontecimiento se viene organizando de forma ininterrumpida en nuestra región desde 2002, por lo que ya llevamos por la 25ª edición.

Rutas en bicicleta y patines, el “Parking Day”, iniciativa por la que se ocupan espacios reservados a los coches, plazas de aparcamiento, para convertirlos temporalmente en parques, zonas verdes y espacios para las personas o visitas guiadas de espacios públicos de las ciudades, son algunas de las actividades que, año tras año, se ofrecen a la ciudadanía. La semana culmina con el “Día Sin Coches”, establecido por la ONU todos los 22 de septiembre, como un modo de sensibilizar sobre el excesivo tráfico y fomentar el uso de la bicicleta y del transporte público, y animar a la gente a caminar.

Sin embargo, hoy, Día Internacional sin Coches, como todos los días, hago uso de mi bicicleta para ir y venir de mi trabajo por los carriles bici (aunque habría que rebautizarlos como “carriles patinete”, por la ocupación casi exclusiva de los carriles por parte de este medio de locomoción), y no noto diferencia alguna con un día cualquiera: atascos de tráfico, sobre todo en las horas punta, contaminación y escasez de autobuses. El colmo se produce cuando en el “día sin coches” se producen esperas de hasta media hora para acceder por la A-7 a las pedanías de Guadalupe y La Ñora, coincidiendo con el inicio de curso en la UCAM. 

Los distintos ayuntamientos se ven obligados a celebrar estos eventos para no quedarse descolgados y demostrar que somos ciudades “modernas”, a la vanguardia de las principales ciudades europeas. Pero cualquier comparación con nuestros vecinos europeos es odiosa. Vale que en Murcia hay carriles bici, instalados a partir de 2017 de forma tímida, con solo 7,5 km., y ampliados a partir de 2021 con 100 km. más, con un alcalde socialista, por cierto, pero no constituyen una red continua, sino que se cortan en determinados puntos y no conectan de forma adecuada con las pedanías. A eso se suma la ausencia de un sistema eficaz de alquiler de bicicletas, pese a los intentos pasados, por los problemas con el suministro de vehículos y recambios que impiden un servicio adecuado y, por qué no decirlo, por el maltrato que sufren estos vehículos por parte de algunos ciudadanos incívicos (todos recordamos el video viral del joven que, en 2017, tiró una bici de alquiler al río Segura).

¿Y qué decir del transporte público de la ciudad de Murcia? Calificado por muchos como “el peor transporte público de España”, esta impresión se ve corroborada por la poca frecuencia de paso de los autobuses, sobre todo hacia las pedanías, con esperas de más de media hora en la mayoría de los casos y aglomeraciones extremas en ciertas lineas que incluso obligan a pasajeros a quedarse en tierra ante la imposibilidad de acceder al vehículo. Si para el Ayuntamiento de Murcia el mayor éxito en cuanto a la movilidad es la implantación del “tranvibús”, que solo realiza el trayecto del centro de la ciudad al hospital de la Arrixaca, nos hacemos una idea de cuál es el nivel de implicación del consistorio en la mejora del transporte público. Todo esto traduce en el descenso del número de viajeros en autobús en el último año, un 6,5% menos que en 2025, la cifra más alta de España. 

En cuanto al tranvía, seguimos sin tener fecha de inicio de obras de la linea Sur, anunciada desde 2010. A todo esto hay que añadir la conflictividad surgida con los trabajadores del tranvía y de los autobuses urbanos, que reclaman un calendario laboral anual que garantice la regulación transparente de los descansos, festivos y turnos para favorecer la conciliación laboral y familiar de las plantillas. 

Año tras año se celebra la Semana de la Movilidad sin demasiado entusiasmo por parte de los ayuntamientos, como una cita ineludible en el calendario, pero sin aportar soluciones reales al problema del tráfico. Sin embargo, hace años que las soluciones están ahí y se aplican en ciudades europeas: Mejora de la frecuencia de los autobuses urbanos, peatonalización del centro de la ciudad, impidiendo el paso a vehículos privados en determinadas zonas del centro; prohibición del paso de vehículos al centro si no es para ir al lugar de trabajo, de compras o a una cita médica, como ocurre en París; ampliación y conexión de los carriles bici, de modo que se pueda transitar por ellos en todo momento, llegando a las pedanías. Sin la aplicación de éstas y otras medidas, las sucesivas “semanas de la movilidad” serán nuevos fracasos anunciados.

Artículo publicado el pasado 23 de septiembre en eldiario.es:

https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/semana-movilidad-fracaso-anunciado_132_13531703.html

jueves, 17 de septiembre de 2026

TAL VEZ

Tal vez, como país, nos merecemos que ganen PP y Vox, por la cantidad de ignorantes, fascistas y crédulos que pululan en España. Tal vez nos merecemos que Feijóo y Abascal, como presidente y vicepresidente del gobierno, rebajen los derechos laborales, abaraten el despido, no hagan nada contra la violencia machista, expulsen a todos los inmigrantes, haciendo que falte mano de obra en los principales sectores (turismo, hostelería, agricultura) y se hunda la economía. Tal vez nos merecemos que se den plenos poderes a las fuerzas del orden para apalear e incluso disparar a manifestantes que no sean de su cuerda.

Tal vez nos merecemos que reduzcan drásticamente las subvenciones a la cultura, al teatro, al cine, mientras fomentan la tauromaquia y los coros y danzas folklóricas. Tal vez nos merecemos que declaren ilegales las lenguas co-oficiales y solo se pueda expresar en castellano. Tal vez nos merecemos que deroguen la Ley de Memoria Democrática, dejen de buscar represaliados por el franquismo en las cunetas, vuelvan a legalizar la Fundación Francisco Franco, y cambien los nombres de las calles para dedicarlos a los próceres del régimen franquista.
Tal vez nos merecemos que entren con lanzallamas a RTVE, despidiendo a los trabajadores que no comulguen con sus ideas y poniendo a Ana Rosa, Nacho Abad, Pablo Motos, Antonio Naranjo o Iker Jiménez en "prime time". Tal vez nos merecemos que ilegalicen o dificulten el aborto, deroguen el matrimonio entre personas del mismo sexo, así como la eutanasia.
Tal vez tenemos que apoyar a Israel en su genocidio, a Trump en sus aranceles (incluidos los impuestos a España) y Rusia en su invasión a Ucrania. Tal vez nos merecemos que aumenten los impuestos a la clase trabajadora mientras se los bajan a los ricos que son, según ellos, los que crean riqueza. Tal vez nos merecemos que privaticen la sanidad y la educación y que tengamos que pagar para comprar medicamentos, ir al médico o al instituto. Tal vez nos merecemos que rebajen las pensiones públicas y fomenten los planes de pensiones privados.
Tal vez hay que derogar todas las leyes que luchan contra el cambio climático, fomentar el diesel y demás combustibles fósiles, reducir la aportación de las energías renovables y recalificar los espacios naturales protegidos para permitir construir allá donde se pueda.
Sólo tal vez.

Texto publicado en mi perfil de Facebook: