miércoles, 7 de diciembre de 2011

UNA NUEVA OPORTUNIDAD PERDIDA

La XVIIª Cumbre del Cambio Climático (COP17) que se está celebrando en Durban entre el 28 de noviembre y el 9 de diciembre va por el camino de ser el enésimo fracaso en el intento de que los más de 190 países que firmaron el Protocolo de Kioto se pongan de acuerdo para poner freno a las emisiones de gases de efecto invernadero. Ese Protocolo, firmado en 1997 (ratificado por esos países salvo por EE.UU., China y Australia) que entró en vigor en 2005, cuando Rusia entró en él, y que expira en 2012, comprometía a los países firmantes a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 5,2 % de media con respecto a los niveles de 1990. Sin embargo, ese compromiso no se ha cumplido en absoluto. Como ejemplo, España se comprometió en 1997 a aumentar en sólo un 15 % las emisiones (pues aún podía aumentarlas), pero este límite se ha sobrepasado con creces, como puede verse en este gráfico:


Fuente: Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino (2010)


El descenso de los últimos años es debido más a la crisis económica que a una voluntad de disminuir tales emisiones.


Si en la cumbre de Cancún 2010 se llegó al acuerdo de que la temperatura media del planeta no debería sobrepasar los 2º C con respecto a la era pre-industrial, un estudio realizado por dos empresas especializadas (Ecofys y Climate Analytics) y presentado en la cumbre de Durban, asegura que esa temperatura será del orden de 3,5º C por encima de esa cifra en 2020 (ver enlace). Además, cuanto más tarde se aborden las medidas para frenar el cambio climático, más caro será afrontar sus consecuencias. 


Pero tanto EE.UU. como los países emergentes (Brasil, China e India) se niegan a poner límite a sus emisiones, los primeros porque vinculan su ratificación a la aceptación de los segundos, y éstos porque ven esta limitación como una traba a su crecimiento económico. Por otro lado, Rusia, Canadá y Japón no quieren renovar el Protocolo de Kioto hasta que lo hagan los demás. Como se suele decir, "uno por otro, la casa sin barrer".


Y sin embargo, el tiempo pasa, y los efectos del cambio climático se ven día a día (ver enlace): aumento de la frecuencia de ciclones, inundaciones, incendios, sequías; aumento de la temperatura media de la Tierra; aumento del nivel del mar; riesgo de extinción de especies animales y vegetales; aumento de enfermedades infecciosas relacionadas con las altas temperaturas; pérdidas económicas...


El año que viene se celebrará la COP18 en Catar. ¿Ocurrirá lo mismo que este año? Si de aquí al día 9 de diciembre los países no llegan a un acuerdo, cosa muy probable, se habrá perdido una nueva oportunidad de que el fenómeno más importante del siglo sea puesto bajo control, para la seguridad de las generaciones futuras.





jueves, 1 de diciembre de 2011

EQUO, LA ALTERNATIVA VERDE

Recién pasadas las elecciones generales, en las que EQUO ha obtenido unos resultados bastante mejorables, creo que es el momento de reflexionar hacia dónde debe ir esta formación, según mi punto de vista. Como ya se está leyendo en algunos foros, en opiniones con las que coincido por completo, el distanciamiento de las posturas verdes en el discurso de EQUO en estos comicios ha confundido a esa parte del electorado que apuesta por la ideología verde y la ecología política, y ha sido aprovechado por otras formaciones que, utilizando (de forma legal, pero no legítima, al menos en la región de Murcia) el nombre y el logo que tradicionalmente se asocia con los partidos verdes, ha "pescado" votos en este "río revuelto". 

Sin embargo, el discurso en el que se ha hecho hincapié, el de la horizontalidad de EQUO, el de la democracia radical que nos anima, así como en la defensa de lo público, siendo dos razones de peso para apoyar a EQUO, no nos diferenciaba demasiado de otras propuestas, por muy teóricas que sean, como lo han sido las ofrecidas por otros partidos  (ya se sabe que en campaña los partidos tradicionales muestran su mejor cara, aunque luego sus promesas queden en papel mojado).

Creo que el error de esta campaña ha sido el no aprovechar las fortalezas que nos ha brindado el hecho de que en EQUO se hubieran aglutinado 35 partidos verdes, algunos con más de 25 años de existencia. Aunque la ecología política ha impregnado transversalmente la totalidad del programa electoral, no se ha transmitido esa idea al electorado de forma clara y contundente, sino que "lo verde" se ha dejado en un segundo plano, tal vez por miedo a que con la crisis económica no se entendiera el mensaje, temiendo que lo ambiental fuera percibido como accesorio o que se diera la sensación de que lo social no nos preocupaba. Pero precisamente la problemática ambiental es el meollo de la cuestión, porque todas las políticas (económicas y sociales) aplicadas por los sucesivos gobiernos centrales y el autonómico tienen al medio ambiente como rehén, como moneda de cambio al que se puede dejar de lado a conveniencia. Si nuestra relación con el medio ambiente es la causa de los problemas, del cambio de esa relación pueden venir las soluciones.

De izq. a der. Reyes Montiel, Daniel Cohn-Bendit (PVE), Monica Frassoni (PVE) y Juan López de Uralde
No olvidemos que los problemas que nos acucian tienen un origen ambiental, en última instancia: depredación del territorio por el excesivo urbanismo, el famoso "ladrillazo", que disparó la concesión de hipotecas basura, que concentró el empleo precario y poco cualificado en la construcción; el excesivo consumismo, alentado por la concesión de préstamos baratos, es un problema ambiental, pues el agotamiento de los recursos naturales (petróleo, suelo) y las emisiones de CO2 a él asociado deben ser anotados en el debe de nuestra sociedad. La crisis social es consecuencia de la adopción de medidas ambientalmente nefastas por parte de las administraciones, además de la avaricia de unos pocos.

A nivel internacional, la preeminencia de los países emergentes se hace a costa de los recursos naturales (contaminación, emisiones) y de las malas condiciones laborales de sus trabajadores, condiciones que la cúpula empresarial de este país está empeñada en aplicar aquí para competir con terceros países (despido libre, bajada de salarios); los movimientos especulativos del presente, una vez agotado el filón de la construcción, se concentran en la compra de tierras africanas y americanas para cultivos de alimentos de uso exclusivo y agrocombustibles y en prospecciones petrolíferas en países en desarrollo para esquilmar sus recursos.

Es curioso cómo recién pasadas las elecciones empezamos a ver en los medios de comunicación multitud de noticias relacionadas con el cambio climático, el calentamiento global, la contaminación de las ciudades debida al tráfico rodado, cuando estos temas han sido aparcados durante la campaña electoral. A pesar de las múltiples advertencias de la comunidad científica sobre las consecuencias de las actividades que aceleran el cambio climático, y que vemos diariamente en los telediarios (inundaciones, sequías) este aspecto no está en las agendas de nuestros representantes políticos, salvo cuando se manda a la cumbre de Durban a una delegación de técnicos para salvar los muebles.

Por tanto, EQUO, único representante a nivel estatal del Partido Verde Europeo (PVE), debería reconducir el discurso hacia un perfil más "verde", en mi opinión, condición que no ha sabido (o no ha querido) potenciar. España no tiene por qué ser diferente a otros países de nuestro entorno (Francia, Alemania, Bélgica, Italia), donde los partidos verdes tienen una presencia importante en los parlamentos y ayuntamientos, en una época en la que nos jugamos el futuro si no se cambia el modelo productivo hacia uno más sostenible y respetuoso con el medio ambiente.

lunes, 21 de noviembre de 2011

MI ANÁLISIS

Confieso mi estupor. No por sabido el resultado, a tenor de las encuestas previas, deja de sorprenderme este país. El Partido Popular ha ganado de calle estas elecciones contando, además de las clases adineradas y a los grandes empresarios, con el voto de millones de personas que, en las comunidades donde gobierna, sufren los recortes en Educación (como en Madrid, Castilla-La Mancha, Murcia...), en Sanidad o en la aplicación de la Ley de Dependencia, o a las que se les debe dinero por parte de las administraciones autonómicas. Han votado masivamente a un partido que ha escondido sus cartas durante la campaña, cuyo líder dice que "no ha prometido milagros", primer aviso de lo que se nos viene encima. Ahora resulta que no tenía la receta milagrosa para salir de la crisis, como hacía creer a sus fieles, aunque repitiera en todos los actos que "si votan al PP habrá empleo, riqueza y bla, bla, bla". El siguiente paso será aplicar lo contrario de lo que predicaba, al encontrarse con cuentas peores de lo que pensaba, echándole la culpa a su predecesor y apretando las clavijas a la gente, presionado por los mercados y por Merkel. 

Me vuelvo a sorprender por la altísima tasa de abstención (28,31%, casi 10 millones de personas), más alta que en 2008. Por supuesto que tienen todo el derecho a no hacerlo, faltaría más, pero no se sabe qué parte de ese electorado potencial se queda en casa por indignación o por indiferencia. Tanto unos como otros creo que han cometido un error, pues le dan más escaños al partido más votado, obteniendo como resultado lo contrario de lo que pretendían. También es elevado el número de votos nulos (unos 317.000) y en blanco (unos 333.000). A lo sumo, esos datos serán objeto de un breve comentario por parte de tertulianos y editorialistas, para pasar al olvido dentro de unos pocos días. 

En cuanto a la Región de Murcia, detenta el puesto de comunidad más conservadora del estado, con un 64,27% de los votos al PP, ¡20 puntos por encima de la media nacional!. Sigue siendo incomprensible para mí cómo una región, gobernada por el PP desde hace 16 años, con las tasas de las más altas de paro, con un abandono escolar temprano escandaloso, con el récord de deshaucios, con recortes en Educación y en la Ley de Dependencia... apoya tan masivamente a este partido. Y es significativo cómo lo primero que ha hecho Valcárcel tras las elecciones ha sido volver a reclamar el agua, como una regresión al año 2000 cuando empezó con su mantra que tan buenos réditos electorales le ha supuesto.

EQUO no ha obtenido los resultados esperados. El escaño por Madrid no ha salido. A ello ha contribuido la poca presencia en los medios, la escasez de presupuesto, pero sobre todo la premura con la que se ha debido hacer todo por el adelanto electoral: fundar un partido, obtener 83.000 firmas a nivel nacional para avalar la candidatura, realizar una primarias modélicas, con listas abiertas y desbloqueadas, montar una red por internet con más de 75.000 seguidores, difundir el programa... todo ello en 5 meses. Aún así se han obtenido más de 215.000 votos a nivel nacional, un resultado más que aceptable, aunque la actual ley electoral nos niegue presencia en el Parlamento. Si hubiera una ley más justa y proporcional, estos resultados darían lugar a 3 diputados.

Sólo Compromís-EQUO, la coalición valenciana, ha obtenido un diputado. Además, la representación catalana del Partido Verde Europeo, ICV-EUiA, contribuye con 3 diputados. Pero el componente nacionalista de estos partidos, así como su vinculación a otras formaciones como IU, en el caso de ICV, les obligan a definir de una forma más clara su relación con EQUO, extremos que deberán clarificarse en las semanas posteriores.

En Murcia, a pesar de los flojos resultados obtenidos por EQUO (4.446 votos, el 0,6%), me quedo con el trabajo ímprobo que hemos desarrollado, la creación de una red de personas en diferentes municipios (Alhama, Alcantarilla, Cartagena, Cieza, Librilla, Murcia, San Javier, San Pedro del Pinatar, Jumilla, etc.) que permitirán desarrollar el proyecto a medio y largo plazo, y con nuestro compromiso de seguir trabajando para que la sociedad se dé cuenta de que es preciso un cambio de modelo, que no sea depredador del territorio, que no agote los recursos naturales, que revierta los efectos del cambio climático y que sea socialmente más justo.