martes, 1 de abril de 2025

EL PACTO DE LA VERGÜENZA A LA MURCIANA


López Miras se ha plegado a las exigencias de Vox, haciendo suyos los postulados ultras, todo para seguir agarrándose al poder, aunque ello ponga en riesgo la concesión de ayudas europeas por valor de miles de millones de euros, la mayoría destinadas a la lucha contra el cambio climático, a través de medidas como la restauración ecológica de los ríos, la rehabilitación de casas para que sean más eficientes desde el punto de vista energético, el fomento del transporte sostenible o la recuperación del litoral, muy ligado en nuestro región con el Mar Menor.

En una muestra más de su irresponsabilidad, el Partido Popular de la Región de Murcia, a través de su presidente, ha afirmado que “rechazan el Pacto Verde Europeo”. Pero, ¿sabe el PP en qué consiste este pacto? Aprobado en 2019, pretende poner a Europa a la vanguardia en la lucha contra el cambio climático, con un objetivo claro, alcanzar la neutralidad climática para 2050, es decir, reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Además, se quiere implementar la economía circular, aquella que minimiza la producción de residuos y que aspira a reducir la obsolescencia programada, es decir, a prolongar la vida útil de los aparatos que usamos, entre otras medidas.

El aspecto del Pacto Verde que irrita a la ultraderecha es el relativo a la agricultura y ganadería. El acuerdo europeo pretende favorecer una gestión sostenible de los cultivos y un mayor bienestar animal, así como producir más con menos, mediante la reducción en el uso de fertilizantes y plaguicidas, así como de antibióticos y otros medicamentos veterinarios y la adopción de postulados ecológicos en las explotaciones agrarias, con el fin de reducir su impacto sobre la biodiversidad, garantizando que los alimentos sean saludables y asequibles. La agricultura es responsable del 10,3% de las emisiones de GEI de la Unión Europea y casi el 70% de sus emisiones proceden del sector de las actividades ganaderas. La Estrategia “De la Granja a la Mesa” intenta mejorar estos datos por medio de las medidas citadas, además de reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos y luchar contra el fraude alimentario en la cadena de suministro.

La Región de Murcia tiene mucha responsabilidad en las emisiones de gases, ya que contamos con dos millones y medio de cabezas de ganado porcino, más que habitantes tiene la región, generando el 20% de los residuos de porcino de toda España, con cinco millones y medio de toneladas anuales de purines y estiércol que contaminan el suelo y las aguas subterráneas. La pretendida construcción de plantas de biogás proyectadas en la región no son ajenas al efecto llamada para la proliferación de estas macrogranjas de porcino, ya que sus residuos serían la materia prima para esas plantas. 

El PP murciano está en contra de las medidas que el propio Partido Popular Europeo apoya. El grupo conservador en el Parlamento Europeo “ha defendido la ambición climática de reducir en torno al 55% las emisiones de CO2 para 2030 y ha abogado por la innovación”, tal y como aparece en su página web. López Miras y los suyos, fagocitados por la ultraderecha, demuestran ser tan anti-europeos como Vox y no tener escrúpulos de estar contra los intereses de la mayoría de murcianos y murcianas, defendiendo que se mantenga el modelo agrícola y ganadero intensivo, causante de residuos contaminantes que envenenan el suelo y los acuíferos, no aplicando medidas que mejoren el transporte público que reduzcan así la contaminación atmosférica.

Esto no es sino una estrategia, una vez más, para atacar al gobierno central, ya que firmando este acuerdo de presupuestos autonómicos con la ultraderecha, tal y como han hecho en la Comunidad Valenciana, quieren dejar en evidencia que no se está logrando, por ahora, el acuerdo para aprobar los PGE en el Congreso, haciéndonos creer que, ellos sí, son buenos gestores al conseguir esos presupuestos, aunque ello suponga ir en dirección contraria a lo que se está intentando hacer en Europa. Declararse abiertamente en contra del Pacto Verde supone retrasar la transición ecológica de la economía, seguir dependiendo de terceros países que nos suministran energía y poner en riesgo los empleos del futuro. 

Articulo publicado en eldiario.es:

https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/pacto-verguenza-murciana_132_12177303.html

miércoles, 19 de marzo de 2025

EL PP Y LA ADOPCIÓN DEL NEGACIONISMO


Las sucesivas borrascas que atraviesan la península, asociadas a lluvias intensas y a la bajada de las temperaturas, han hecho resucitar los argumentos “cuñados” en las redes sociales, algunos de ellos a cargo de conocidas estrellas mediáticas, por el que se cuestiona sin sonrojo la existencia del cambio climático, como si las condiciones meteorológicas de una zona concreta en un periodo concreto (en este caso, la Península Ibérica y en este mes de marzo) fueran representativas de la situación planetaria. Sin embargo, la Organización Meteorológica Mundial confirma que 2024 fue el año más cálido jamás registrado, al superar en cerca de 1,55°C los niveles preindustriales. Si echamos un vistazo a la gráfica de la evolución de la variación de la temperatura media con respecto a 1950, se comprueba que esta curva se hace cada vez más pronunciada, alejándonos de la media de año en año. Además, los últimos siete años han sido los más cálidos desde que se tienen registros.

El cambio climático se refiere a la variación global del clima, a un cambio en los patrones climáticos por los cuales se producen olas de frío cuando no toca, incendios a gran escala. aumento de las precipitaciones masivas, como las DANA que asolan nuestro país, tal y como ha desvelado el Informe de Riesgos Climáticos de la Región de Murcia, coordinado por el catedrático en Geografía Física de la UMU, Carmelo Conesa García. Este informa revela que el cambio climático dará lugar a un incremento en la magnitud e intensificación de la fuerza de las lluvias y a una relativa mayor frecuencia de estas DANAs.

Otros signos palpables de las consecuencias de este fenómeno global son el retroceso y la desaparición de los glaciares, como ya está ocurriendo en los Pirineos, el aumento de la temperatura del Mediterráneo, cuya consecuencia primera es la intensificación de las lluvias torrenciales, o el aumento de casos de enfermedades tropicales como el dengue o el virus del Nilo, como se ha comprobado recientemente en Tarragona o Sevilla, entre otros.

La ultraderecha continua negando la existencia del cambio climático, calificándolo de “fanatismo climático”. Pero lo más grave es que el Partido Popular se ha sumado a esta postura, a través del pacto alcanzado entre el PP valenciano de Mazón y Vox para aprobar sus presupuestos. Para ello, el presidente valenciano no tiene empacho en hablar de una “agenda ambientalista mal concebída” en Europa, de la aplicación de un “pacto verde radical” o en eliminar todas las partidas destinadas a Agenda 2030 y Desarrollo Sostenible. Eso sin hablar de otros temas como la inmigración o la memoria histórica, asumiendo como propio el ideario xenófobo y negacionista de la ultraderecha, todo ello con el beneplácito de Génova, tal y como ha afirmado su portavoz Borja Sémper, al admitir que están de acuerdo con ese pacto, todo en aras de la “estabilidad” en el gobierno, aunque eso implique una deriva reaccionaria.

Pero lo más grave en relación a nuestra región es que el PP espera que esos pactos se reediten en otras Comunidades Autónomas como Aragón o Murcia. En la Región de Murcia planea, por tanto, la amenaza de ese pacto entre PP y Vox que incluirían los mismos puntos que el pacto valenciano en relación al Pacto Verde, la inmigración y la memoria histórica, retrocediendo en la lucha contra la contaminación atmosférica, problema muy grave que sufrimos los murcianos y murcianas, la recuperación del Mar Menor, el reconocímiento de los derechos de los inmigrantes o  la transmisión veraz de la historia reciente, sin dogmatismos ni falsedades. 

La adopción por parte de la derecha española de los postulados de la ultraderecha es una muy mala noticia que confirmaría el retroceso en materias como la lucha contra el cambio climático y los derechos sociales. Sólo queda que la sociedad civil reaccione y no permita, de una manera democrática, esta involución. 

Artículo publicado hoy en eldiario.es:

https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/pp-adopcion-negacionismo_132_12142220.html?fbclid=IwY2xjawJHcodleHRuA2FlbQIxMQABHS8SoBiEDYr4N9FLS5Dq0_50zquXD5z_B5ffmoGp06y934GZRz43Ch6vwg_aem_KoxF8ohV236Vxyto9F3_9Q

miércoles, 12 de marzo de 2025

EL COLMO DE LA ESTUPIDEZ



La llegada al poder de Trump y el ascenso de la ultraderecha en Europa, representado en el “akelarre” ultra del pasado fin de semana en Madrid, coincide con una avalancha de ideas disparatadas que pueblan las redes sociales y que, en algunos casos, son amplificadas por los medios de comunicación convencionales. ¿Casualidad? No lo creo.

Como ejemplo, asistimos incrédulos a la presencia en “prime time” de televisión de un terraplanista que niega que la Tierra sea redonda, con argumentos que harían palidecer de vergüenza al mismísimo Galileo. Otro ejemplo lo encontramos en las declaraciones del otrora líder de Ciudadanos, al calificar de “estafa piramidal” el sistema público de pensiones, en un claro intento de demonizarlo, para favorecer así los planes de pensiones privados. Lo chocante es que se le de cancha en los medios a estos difusores de mentiras sin ningún problema, solo por buscar audiencia fácil. 

El colmo de lo absurdo lo encontramos cuando Trump anuncia aranceles del 25% a los productos europeos, entre ellos el acero, el aluminio, con el riesgo de que afecte a otras mercancías tan valiosas en España como el aceite de oliva, lo que afectará sin duda a la economía de nuestro país, y la ultraderecha lo aplaude, solo porque lo lleva a cabo su adorado presidente norteamericano, tirando piedras contra su propio tejado. O cuando Marine LePen, líder del partido ultra francés, ataca a los productos agrícolas españoles, pero recibe igualmente el apoyo de Santiago Abascal y su partido. Pero lo más sangrante es que haya personas de a pie que lo apoyen, sin calibrar las consecuencias.

Otras ideas que, desde la ultraderecha, nos quieren inocular, y que también repiten en la Región de Murcia, son que no necesitamos a la inmigración para nuestra economía, cuando es sabido que la baja natalidad de Europa en general y España en particular haría que, para sostener el sistema de pensiones y atender la demanda de trabajadores en sectores como la construcción, la hostelería o la agricultura, se requeriría de unos 300.000 trabajadores extranjeros al año, cifra que ascendería a unos 60 millones de aquí a 2050, si hablamos de Europa al completo.

También el pago de impuestos es la diana de la extrema derecha (y del Partido Popular), acusando al gobierno de que vivimos en un “infierno fiscal”, obviando que es gracias a los impuestos que se puede mantener la Sanidad y la Educación públicas, que se arreglan o construyen carreteras, hospitales y colegios, se mejora el transporte público, se invierte en ciencia o que se conceden ayudas a personas que lo necesitan. Y de nuevo, lo peor es que hay gente que compra ese discurso, aunque vaya en contra de sus propios intereses.

¿Y qué decir de la cultura? La extrema derecha censura libros y películas, llega a acosar y agredir a escritores, como se vivió en la pasada Feria del Libro de Madrid, prohibe obras de teatro en los ayuntamientos donde gobierna, vandaliza monumentos conmemorativos de personas de izquierdas, hechos que nos recuerdan los peores años del nazismo. Reniegan de la industria cinematográfica española, que cosecha premios y éxitos de público, alcanzando altas cotas de calidad. 

En cuanto al cambio climático, la negación de este fenómeno global y certificado por la ciencia, por parte de la ultraderecha nos lleva a que gran parte de la sociedad que les sigue cierre los ojos ante las causas que agravan hechos catastróficos como los incendios forestales, las inundaciones (como la reciente DANA en Valencia) o las olas de calor y frío que asolan nuestro país año tras año, y que tan caros son en vidas humanas y pérdidas materiales. Ideas falsas como que la demolición de pequeños azudes es la causa de las inundaciones se extienden entre un sector de población desinformada y crédula de los bulos que circulan por las redes sociales.

Nos tenemos que preguntar las razones de que esta ola de ideas de extrema derecha campe a sus anchas, máxime cuando la ideología fascista fue causante de los mayores desastres del siglo XX, dos guerras mundiales, cientos de millones de muertos y dictaduras en países europeos durante décadas. ¿Qué hace que millones de personas en Occidente repitan ideas insensatas sin cuestionarse siquiera si son ciertas o no? ¿Qué provoca que, en un mundo donde más posibilidades tenemos de llegar a una información veraz y donde cualquier persona puede formarse, haya gente que dé por buenas ideas falsas que van en contra de sus intereses? 

La aceptación de manera acrítica de estas ideas que podemos calificar de estúpidas no nos hace albergar muchas esperanzas sobre el futuro inmediato, pero hay que continuar con la pedagogía, explicando una y mil veces, si hace falta, que persistir en esas posturas solo nos puede llevar al desastre. Seguiremos insistiendo. 

Artículo publicado en eldiario.es:

https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/colmo-estupidez_132_12046850.html